miércoles, 4 de febrero de 2015

EL AGUA, FUENTE DE VIDA

De todos es conocido, que el agua es un elemento que está compuesto por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, y que resulta indispensable para la mayoría de las formas de vida que conoce el hombre, incluida la propia humana. Tanto es así, que constituye los dos tercios de la composición del propio cuerpo humano.
Necesaria y escasa a la vez, afecta a todas las facetas de nuestra existencia. Para el cultivo en la agricultura, contra el fuego, en la elaboración de los alimentos, sistemas energéticos, procesos industriales, navegación, transporte etc…
Ante la existencia de numerosos temas en los que el agua es el principal actor, he limitado  esta reflexión a la relación del AGUA con la religión, la filosofía y la literatura, donde veremos el alcance que tiene este elemento en el desarrollo de estos tres apartados de manera escueta. 
I) EL AGUA Y LA RELIGIÓN —El primer aspecto a tener en cuenta de este elemento, es que el agua es contemplada por casi todas ellas, como un elemento purificador. Así algunas doctrinas religiosas incorporan el ritual de lavado o abluciones. Entre ellas: el cristianismo, el hinduismo, el islam y el judaísmo. También lo incorpora el movimiento rastafari. 
EL CRISTIANISMO —-En esta religión el agua se utiliza como ritual de iniciación a través del bautismo. El mismo puede ser por inmersión total o parcial o unas gotas sobre la cabeza.
Las Sagradas Escrituras nos relatan el bautismo de Jesús en el Jordán. Con este gesto Jesús inicia su tiempo de predicación y el cristiano asume al ser bautizado (a través de los padrinos que lo representan) la búsqueda de un camino hacia la perfección.
El agua es el símbolo liberador de la opresión que sufrimos, por la separación de nuestro Creador a causa del pecado. También como “el agua viva” que describió Jesús, es decir vida eterna. 
EL HINDUISMO —Para los seguidores de esta religión, el agua posee poderes de purificación espiritual. Para ello el hindú debe lavarse cada mañana de manera obligatoria. Cerca de los templos se encuentran las fuentes con agua donde los seguidores deberán bañarse antes de entrar en el templo.
La mayoría de los lugares de peregrinación suelen estar en las orillas de uno o dos ríos. Siete ríos son sagrados de entre los que destaca el río Ganges.
EL ISLAMISMO —En el Islam el agua es importante para la limpieza y purificación. Éste elemento es un regalo de Dios, por lo que según sus creencias, no se debería comerciar con ella.
Está prohibida la monopolización, derrame y contaminación del agua, como un concepto de gestión ambiental. En el Islam existen tres clases de abluciones. La más importante concierne al cuerpo entero. Obligatorias después de realizar el acto de amor, antes de la oración del viernes y antes de tomar el Corán para su lectura.
JUDAÍSMO —Para los judíos, el agua desempeña un papel importante en las prácticas purificadoras de la comunidad judía. Su fin es mantener un estado de pureza ritual.
Existe la obligatoriedad de lavarse las manos antes y después de las comidas. El baño ritual o Mikvech, si bien hoy día se usa menos, sigue siendo obligatorio para los iniciados. Los hombres lo practican los viernes y antes de las fiestas. Las mujeres por su parte antes del matrimonio, después del parto y al final de las menstruaciones.
EL BUDISMO — Hemos dejado en último lugar esta religión. En ella están ausentes los ritos ya que el fin de la religión budista es el despertar espiritual mediante la meditación y la sabiduría.
El agua se emplea en el marco de los funerales budistas. Éste se vierte hasta desbordar un recipiente situado entre los monjes y el cuerpo del difunto.
También se emplea el agua en las ofrendas. La costumbre es situar siete u ocho cuencos con agua que representas de izquierda a derecha; agua para tomar, para lavarse los pies, flores, incienso, luz, perfume, comida y música.
EL TAOISMO —Aunque hoy día está considera religión, el Taoísmo era en principio un sistema filosófico de vida, que partía del concepto de unidad absoluta y al mismo tiempo mutable, denominado Tao. Más tarde se convierte en religión al mezclarse con elementos del confucianismo, el budismo  y la religión folclórica.
El agua en esta filosofía religiosa no tiene tampoco ningún ascendente.
2) EL AGUA Y LA LITERATURA —El agua es ante todo fuente de vida, medio de purificación y de regeneración como hemos visto. Si en nuestros textos sagrados se afirma que “En el principio era el Verbo” en los textos sagrados hindúes sostienen que “En el principio todo era agua”
La narrativa y la poesía de todos los tiempos, está plagada de ejemplos en los que el agua, es el marco, escenario o protagonista de la obra. Con el fin de ajustarnos al espacio y tiempo de la reflexión, citaré algunos de los que a mi juicio son más conocidos.
Así, Federico García Lorca ha ofrecido  a varias generaciones su poesía de la casada infiel, donde un hombre se la llevó al río “creyendo que era mocita, pero tenía marido”.
En “El amor en los tiempos del cólera” García Márquez nos ofrece la visión de dos personas que sobrepasan los sesenta años, embarcándose por el río Magdalena, que para librarse  de testigos y permanecer a solas en el barco, enarbolan la bandera amarilla del cólera.
En “El Jarama” de Sánchez Ferlosio, nos relata la historia de un grupo de jóvenes madrileños, que van a pasar un día de campo durante un caluroso domingo. El escenario, Puente Viveros a orillas del río Jarama. El suceso trágico que ocurre, lleva a su autor a reforzar la tesis de la precariedad de la vida humana y la naturaleza inmutable del río.
Argueda en “Ríos profundos” ofrece por un lado el motivo del viaje de su protagonista (Ernesto) y por otro lado el tránsito de la infancia a la edad adulta.
3) EL AGUA EN LA FILOSOFÍA —Al igual que en la literatura, el agua es considerada por los filósofos antiguos, como fuente de vida.
EN OCCIDENTE —Tales de Mileto considerado como uno de los siete sabios griegos ya nos da una muestra al señalar, que el agua era la sustancia básica del que están hechas todas las cosas. El Arjé del Cosmos, en donde todo está conformado por este elemento. Se constituye en vapor, es aire, nubes y éter y sobre todo que la tierra flota en ella.
Algunas de sus enseñanzas traducidas a un lenguaje más comprensible nos dirán que: “El agua no es la causa de la Naturaleza, sino la Naturaleza misma. Es considerada la raíz de su propia espontaneidad.  
Empédocles, un filósofo de la antigua Grecia, sostenía la hipótesis de que el agua formaba parte de los elementos básicos, junto al fuego, la tierra y el aire. Estos cuatro elementos son increados e indestructibles. De la mezcla de todos ellos surgen todas las cosas, de manera que nada se crea ni muere, sino que sólo se unen o separan.
Según la teoría de los cuatro humores, el cuerpo humano está compuesto de cuatro sustancias básicas llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indican el estado de la salud de las personas. Éstos fueron identificados como: bilis negra, bilis, flema y sangre.
EN ORIENTE —En la filosofía tradicional china, el agua es uno de los cinco elementos, junto a la tierra, el fuego, la madera y el metal. Se la asocia con el planeta mercurio, al norte, al invierno, al color negro (que representa a las inundaciones) y se la considera que gobierna sobre los riñones.
En el Taoísmo el agua simboliza la inteligencia y sabiduría, si bien la abundancia puede representar el apego a las cosas.
Tras lo expuesto, no queda duda alguna de su necesidad, ya que forma parte de nuestra naturaleza, de nuestras religiones y de la cultura con la que alimentamos nuestro espíritu.


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