Un gurú, de los muchos que predican por nuestras ciudades y que parecen estar en posesión de la verdad absoluta, dijo que la felicidad se encontraba detrás de ocho puertas, que toda persona que la persiguiera debía atravesar.
Esteban Mujica, era uno de nuestros contemporáneos, que aspiraba a conseguir ser feliz, eso si, no menos que el resto de los mortales próximos a él.
Lo primero que hizo, fue averiguar donde se encontraban situadas esas puertas y en que condiciones se tenían que atravesar, para que fuera efectiva la felicidad.
Para ello acudió, a sacerdotes, rabinos, monfíes, guías espirituales… Cada uno de ellos dejó en el joven Esteban, la impronta de sus ideas, para alcanzar el objetivo perseguido.
Después de escuchar a unos y a otros, llegó a la conclusión de que tenía que haber una ciudad, que respondiera al conjunto de respuestas recibidas.
No tardó mucho, pues era culto, en fijarse que a lo largo de la historia se había señalado a Jerusalén como una ciudad impregnada de los más altos ideales para alcanzar el cielo. Pero, es que además esta ciudad, contaba con ocho puertas, si bien una de ellas estaba tapiada: La denominada Puerta Dorada, Puerta de la vida eterna o Puerta de la misericordia.
Pero ¿Por qué debía atravesarse cada una de las restantes?
Decidió que, durante algún tiempo, intentaría averiguar los motivos antes de aventurarse a un viaje incierto.
La primera puerta a la que dedicaría su tiempo sería, La Puerta de Jaffa o Puerta de la Torre de David, situada en el lado occidental de la ciudad vieja. De todo el estudio que efectuó, llegó a la conclusión de que, dicha puerta, había tomado diferentes nombres a lo largo de la historia.
* Puerta del amigo (Khalil en árabe y cuyo significado es Hebrón) Es una clara referencia a Abraham (El amigo de Dios) y cuyo cuerpo está enterrado en Hebrón.
* También es conocida como la Puerta de la Torre de David (Migdal David en árabe) Era la antigua entrada a la fortificación de la ciudad vieja.
Abraham fue un gran patriarca y con él dio inicio la relación de los hombres con su Creador. La fe ciega, que puso el hombre ante la petición de Dios, para que comenzase hacer camino, le convertiría en el primer gran pastor de un pueblo al que conduciría con sabiduría.
El otro personaje al que hace emnción la puerta es a Dabid, el gran rey israelita al que, a pesar de sus grandes caídas, no le falta el favor de su Dios para crear una gran nación.
Pensándolo bien, Esteban creyó entender porque atravesar aquella puerta podía conducir a la felicidad. Dos personajes históricos, tenían un nexo en común: Dios. No un Dios cualquiera, sino uno que se hacía presente en sus vidas, bien a través de sus profetas o bien mediante signos externos, que no podían ser imitados.
En ambos casos, tanto Abraham como David se ponen a su disposición, para ejecutar lo que más tarde sería llamado “su plan de salvación”. Este no consiste en otra cosa, que conseguir humanizar al ser humano, consiguiendo “que el otro” sea valorado como un hermano.
Llegar a esta conclusión le animó para emprender la búsqueda de la tercera puerta: La de los leones.
Esta es la única puerta abierta en la fachada este de la muralla de la ciudad vieja de Jerusalén. La misma, se encuentra frente al Monte de los Olivos. Su nombre se debe a las dos parejas de felinos que se encuentran a ambos lados de la puerta.
La leyenda dice, que Solimán el Magnífico (constructor de la muralla de la ciudad Vieja) fue amenazado durante un sueño, por su padre Selim I. De no terminar pronto la obra, sería arrojado a las bestias.
Como todas ellas, además del nombre original, también tiene su nombre por el que es conocida por los árabes: La Puerta de las Tribus, camino que conducía directamente al Templo. Para los cristianos es la Puerta de San Esteban, en memoria del primer mártir del cristianismo. La tumba de éste fue localizada cerca de la puerta en el Valle de Josafat.
A poca distancia, hoy se venera al santo en la iglesia edificada en su honor. Desde ese punto da comienzo La Vía Dolorosa origen de la mayoría de los viacrucis.
Esteban, en su afán de encontrar motivos por los que atravesar aquella puerta facilitasen el encuentro de la felicidad, se hizo su propia reflexión.
La puerta se encontraba frente al Monte de los Olivos. El recuerdo que tenía de aquella escena no era precisamente de alegría, puesto que Jesús había sufrido un anticipo de la pasión, que le llevó a sudar sangre. ¿Así… qué?
Jesús era consecuente con la vida que había llevado. Sabía que los sacerdotes y gente con poder, le eran contrarios porque denunciaba sus trapicheos. Las mesas de cambio en el Templo, sus imposiciones al pueblo cargando a este todo el peso de la ley, mientras que ellos vivían como reyes…
Que Jesús les acusara de ser “sepulcros blanqueados”, no le favorecía en nada, así que siempre pensó, que irían a por él. Pero todo se había acelerado al reconocer públicamente, que él era el Hijo de Dios. Aquello era una profanación que las autoridades religiosas no podían permitir y desató la búsqueda incansable del momento, para atraparlo. Judas se lo puso en bandeja.
Pero, para Esteban, estaba claro que el resultado de todo aquel proceso que le llevó a la muerte y muerte en cruz abría un espacio nuevo. Este, como la historia demostró, llevaría en los siglos siguientes a brotar con fuerza. Sin la ejecución y posterior resurrección, nada hubiese sido igual.
Una nueva puerta que debía atravesar era la Puerta de Damasco. En hebreo Puerta de Siquem y en árabe la Puerta de las Columnas.
Está considerada como una de las puertas importantes de la ciudad vieja. Su construcción data de 1542 por el imperio otomano y durante el gobierno de Soleimán el Magnífico.
Se encuentra protegida por dos torres, cada una de ellas equipada con matacanes (obra sólida que se ubica en la parte alta de murallas y torres). Su situación está localizada en la entrada al mercado árabe y en contraste con la puerta de Jaffa, las escalinatas descienden hacia la puerta.
En este punto, Esteban se quedó sin saber que pensar. ¿Qué tenía aquella puerta para que fuera necesario atravesarla, para encontrar la felicidad?
Después de mucho pensar y hasta en ciertas noches de no dormir bien, llegó a la conclusión de que tal vez no era necesario, que aquella puerta tuviera tras de si una historia especial. No. Cada una de ellas, suponía un paso adelante en el camino a recorrer de la vida.
La siguiente puerta de aquel recorrido era la Puerta de Sion (Shaar Sion en hebreo). Como característica, esta puerta está construida de manera inclinada con un ángulo muy agudo. Su objetivo era, detener cualquier ataque enemigo. Situada en el sur de la ciudad vieja de Jerusalén tiene enfrente al Monte Sion y Hebrón.
La mencionada puerta, también es conocida como la puerta de David (David Shaar en he-breo) debido a que se cree que la tumba del rey David está en el Monte Sion. La estrella de David figura en el pavimento debajo de la puerta.
Esteban volvía a estar un poco contrariado. El hecho de no haber encontrado motivos históricos o religiosos que justificasen la necesidad de atravesar esta nueva puerta, le dejaban apagado.
La puerta del Dung, del Estiércol, de la Basura, o de los Desperdicios, debe semejante nombre a que era la puerta por donde se deshacían de la basura de la ciudad.
No era la más bella, ni poseía detalle alguno que la hiciese destacar. Sin embargo, es una de las vías de más tránsito, al ser el camino más directo hacia el Muro de las Lamentaciones y la Explanada de las Mezquitas.
En algunos momentos de su historia, fue conocida como la puerta de los moros. Debido a los inmigrantes que vivían en el barrio junto a la puerta en el siglo XVI.
Parece, como si estas últimas puertas al no tener detrás de si motivos religiosos, no pudieran ofrecer aspectos que condujeran a una persona hacia la felicidad. Entendía Esteban que, para llegar a ser feliz, no era tanto lo que contuvieran las puertas, sino que estas permitieran seguir haciendo camino. En nosotros también hay miserias (basura) y atravesar la puerta sería abandonar todo aquello que estorba aun viajero en su camino hacia su objetivo.
La puerta de Herodes, denominada también Puerta de las Flores o Puerta de la Oveja, es una entrada dentro de la fortificación de la ciudad vieja de Jerusalén.
Está situada en el noroeste del Barrio musulmán de la ciudad.
El nombre es debido al hecho, de que esta era la entrada a la casa de Herodes Antipas y por la que Jesús fue conducido hasta Pilato.
Esteban recordó el pasaje, en el que Herodes devuelve a Pilato el prisionero. El gobernador comenzaría a tener en sus manos, la decisión que llevaría a Jesús al Calvario.
Si, es verdad que luchaba contra él mismo e intentaba no contentar a los fariseos y sacerdotes. Pero en su cobardía al no tomar una resolución y, por contra plantear la disyuntiva Jesús o Barrabás, acabó con las posibilidades de exculpar al Mesías.
La sentencia, como ya se sabe, fue de muerte en la cruz.
Por último, la Puerta Nueva (Bad al Pedid en árabe ó HaSha`ar HaChadash en hebreo) es la puerta construida más recientemente (1898). Su objetivo el conducir al Barrio cristiano.
Antes fue llamada Puerta de Hammid en honor al sultán otomano Abdul Hamid II. Está localizada en la parte noroeste de la muralla que rodea la ciudad vieja.
CONCLUSIÓN
Esteba pensó, que ya tenía de una manera sintetizada, los aspectos principales de las puertas. Estas, debían de conducir al ser humano a la felicidad, aunque era consciente, de que la felicidad es un objeto caro en nuestra vida.
Tan sólo conseguimos pequeños instantes, como en el caso de las pequeñas muestras de los productos que se ofrecen al comprador, para decidirle a obtenerlos.
Durante el transcurso de nuestra existencia, vamos recorriendo senderos escarpados y serpenteantes, que tiene figurativamente diferentes puertas que hay que atravesar.
En el camino encontraremos todo tipo de barreras; unas estarán tapiadas y no podremos pasar; otras nos ofrecerán rutas directas que nos conducirán al objetivo perseguido; en otra sufriremos, bien por enfermedad, por miseria o lo que es igual a decirnos que el dolor siempre estará presente en nuestra vida.
Pero, como Abraham, David y otros personajes incrustados en la historia de la ciudad de Jerusalén y del pueblo hebreo, llegaremos hasta el final, si aceptamos todas las adversidades con espíritu positivo, a gozar de momentos de felicidad.
No hacía falta emprender el viaje a Jerusalén. Ahora ya tenía la clave de cómo ser feliz, aunque fuera en pequeñas dosis. No se puede tener todo.
En el encontrareis, cuentos, poesía, relatos breves, reflexiones, traducciones y adaptaciones,noticias literarias, sinopsis de libros de reciente publicación, sobre todo de noveles. Al mismo tiempo,pretende ser la ventana desde donde promocionar mis libros.
miércoles, 16 de agosto de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
El Cuentista Enamorado
Amig@s:
Todos aquellos que habitualmente me seguis en este blog, podréis si lo deseáis encontrarme también, en El Cuentista Enamorado, página de facebook. La intención es dedicarla plenamente a promocionar no solamente mis libros sino también aquellos que encuentre a mi criterio merecen la pena leer.
viernes, 28 de abril de 2017
EL FIEL AMIGO
De entre los muchos recuerdos que Fermín tenía de su infancia,había uno que solía ser motivo de recordatorio cada año. La familia por aquel entonces, vivía en una casa unifamiliar en uno de los barrios más antiguos de Valladolid: Las Delicias.
El matrimonio compartía aquella casa con sus tres hijos y un mastín llamado Goliat. Emilia era la que cuidaba del animal, dado que el marido y los hijos trabajaban todos fuera de casa. Goliat no se despegaba de Emilia y a donde ella iba, la seguía el can dócilmente. Pero la vida siempre nos sorprende, cuando menos lo esperamos.
De un día para otro la mujer enfermó gravemente y Goliat se vio obligado a abandonar la habitación donde estaba su ama. Sin embargo, cada noche, en cuanto la familia se reunía para cenar, el animal se colaba en la casa y se aproximaba a la cama de la enferma.
La mujer le acariciaba y este, entristecido por la ausencia de ella durante el día, emitía un lúgubre sonido. Así fueron pasando los días. A Goliat no le faltaba la comida, pero su apetito disminuía en la misma proporción que lo hacía la inapetencia de Emilia.
Una madrugada, tres meses más tarde, fueron despertados por el aullido lastimero de Goliat. Cuando acudieron a ver qué pasaba, se encontraron a este que erguido apoyaba sus patas sobre la cama. Su dueña había fallecido.
Lo tuvieron que sacar arrastras de la habitación. Luego, lo dejaron en el patio, para ir a preparar el entierro.
La sorpresa la recibirían al día siguiente, cuando el personal de la funeraria acudió, para cerrar al ataúd de Emilia. Allí permanecía Goliat al lado de su ama. Este también había fallecido.
–Desde luego, él sí que amaba a su dueña —se dijeron los empleados.
El matrimonio compartía aquella casa con sus tres hijos y un mastín llamado Goliat. Emilia era la que cuidaba del animal, dado que el marido y los hijos trabajaban todos fuera de casa. Goliat no se despegaba de Emilia y a donde ella iba, la seguía el can dócilmente. Pero la vida siempre nos sorprende, cuando menos lo esperamos.
De un día para otro la mujer enfermó gravemente y Goliat se vio obligado a abandonar la habitación donde estaba su ama. Sin embargo, cada noche, en cuanto la familia se reunía para cenar, el animal se colaba en la casa y se aproximaba a la cama de la enferma.
La mujer le acariciaba y este, entristecido por la ausencia de ella durante el día, emitía un lúgubre sonido. Así fueron pasando los días. A Goliat no le faltaba la comida, pero su apetito disminuía en la misma proporción que lo hacía la inapetencia de Emilia.
Una madrugada, tres meses más tarde, fueron despertados por el aullido lastimero de Goliat. Cuando acudieron a ver qué pasaba, se encontraron a este que erguido apoyaba sus patas sobre la cama. Su dueña había fallecido.
Lo tuvieron que sacar arrastras de la habitación. Luego, lo dejaron en el patio, para ir a preparar el entierro.
La sorpresa la recibirían al día siguiente, cuando el personal de la funeraria acudió, para cerrar al ataúd de Emilia. Allí permanecía Goliat al lado de su ama. Este también había fallecido.
–Desde luego, él sí que amaba a su dueña —se dijeron los empleados.
viernes, 20 de enero de 2017
CLAUDIA PRÓCULA
Aún las luces del nuevo día no se percibían sobre la ciudad, cuando nos sorprendió el ruido de caballos deteniéndose delante de nuestra casa. Nos hizo temer lo peor.
Llevábamos tres largos años de exilio en la ciudad de Vienne, y Poncio todavía temía que el emperador tomase represalias contra él. Aquella mañana, sin embargo, el tribuno y los dos soldados que le acompañaban, eran portadores de las mejores noticias emitidas desde el Palatino para él.
En su escrito, Claudio Nerón nuevo emperador romano, pedía a Poncio que abandonara el destierro y regresase a Roma. Añadía en su carta, el anuncio de la devolución de todos los bienes, que un día el emperador Calígula le desposeyera, multiplicados estos por diez.
Sólo esto, debería haber devuelto la alegría a mi marido, pero su estado anímico contenía tanta amargura, que la misma corroía sus entrañas. La situación en que se encontraba era lamentable; a su depresión, había que añadir las consecuencias de su adicción a la bebida.
A mí, sí que me reconfortó su contenido. Mi espíritu, que había sido tiempo atrás alegre, se había ensombrecido ante la dura realidad que atravesábamos. El resto de la mañana, ocupada en el ajetreo de recoger los enseres que debíamos trasladar a Roma, no me preocupé por su ausencia.
Al mediodía, al ver que Poncio no estaba en el jardín, lugar donde pasaba la mayor parte de su tiempo, decidí llamarlo. En ese momento, me di cuenta que hacía rato no se oía el canto de los ruiseñores.
Estos habitualmente, alegraban nuestras estancias en aquel idílico rincón de la casa. En su lugar, ahora solo se escuchaba el ulular de una lechuza. Mal augurio. Sentí como un escalofrío recorría toda mi espalda. Lo volví a llamar y al no recibir respuesta, me dirigí a nuestro aposento.
Aquel sentimiento de alegría, provocado por la noticia del regreso a Roma, se transformó de pronto en angustia. Abrí la puerta de la habitación. Los rayos de sol penetraban hasta el centro del dormitorio e iluminaban la cama. Sobre ella, vestido con el uniforme de prefecto, se encontraba ensangrentado y moribundo mi esposo. Poncio se había cortado las venas. Nada se pudo hacer por él.
De nuevo el dolor, volvía hacer acto de presencia en mi vida. Primero la muerte de nuestro primogénito Cayo, quien contrajo una enfermedad rara que los médicos no pudieron atajar.
Un año más tarde, Aulo nuestro tercer hijo, caía en una emboscada militar. Sin embargo, fue con la muerte de Poncia, a la que Lucano su esposo en un ataque de celos la había prendido fuego, la que nos causó mayor dolor.
Y ahora Poncio, mi esposo. Éste no había podido soportar más la angustia que sufría, desde la celebración de aquel macabro juicio contra el ‘Galileo’. Por miedo al Cesar y la presión que habían ejercido los sacerdotes, había condenado a muerte a un inocente.
Yo sabía de sus defectos, pero, aun así, le había amado con todas mis fuerzas.
A su entierro, me acompañaron sus amigos Marco Vinicio y Flavio, junto con algunos aldeanos de la villa.
Las jornadas siguientes, las dediqué a terminar de recoger los últimos enseres que quedaban, y tres días más tarde, emprendí regreso a la ciudad que no debíamos haber abandonado nunca; Roma.
Una vez en ella, me instalé en la recuperada casa, que había heredado de mis tíos Antonia y Probo en el Esquilinio, ya que yo era huérfana. Por la tarde y cuando los rayos de sol daban sus últimos tonos de color a la ciudad, sentí la necesidad de bajar al jardín. Sin darme cuenta, me senté bajo el mismo cedro con corona de rosas rojas, donde viera por primera vez a Poncio. Cerré los ojos y reviví aquellos años.
Con veinte años sabía muy bien, que no era una mujer agraciada y que además carecía de fortuna, para compensar esa falta de atractivos. Prima del emperador Tiberio, estaba considerada rara en los círculos próximos a mi primo. Yo era una fiel seguidora de las doctrinas de Pitágoras, y adepta a Isis la egipcia, culto por el que el emperador sentía una hostilidad enconada. Esto último me había causado problemas, ya que Isis pasaba por ser la protectora de las prostitutas y mujeres de vida ligera.
Llevaba cierto tiempo sin ver a Tiberio, cuando éste me sorprendió con un mensaje suyo. En el mismo, el emperador me comunicaba que tenía un pretendiente: ‘Claudia, Cayo Poncio Pilato te visitará en breve’.
En un primer momento me sentí enojada con él ¡Qué desfachatez! ¡Buscarla a ella marido! Luego más tarde, nació la curiosidad por conocerle. Al día siguiente de recibir este mensaje, una voz profunda me sacó de la ensoñación en la que me encontraba, inundando de alegría mi ser.
— ¡Te saludo Claudia Prócula!
— ¡Te saludo Cayo Poncio! ¡Sé bienvenido a nuestra casa! —Intenté que en mi respuesta no se percibiera el azoramiento que tenía.br> Era un Tribuno apuesto. No tenía más de treinta años. Algunas marcas sobre su piel, señalaban que era un soldado veterano acostumbrado al combate. Mi sorpresa fue, que días más tarde se presentó de nuevo.
Llevaba en sus manos un anillo de compromiso y en el interior de los mismos, figuraban grabados nuestros nombres. Mis tíos no pusieron reparos a la boda y los fastos se celebraron a finales de abril.
Los cinco primeros años de nuestra vida en común, estuvieron llenos de felicidad. De ese amor nacieron Poncia, Cayo y Aulo. Pero nada en la vida es completo. Esa tranquilidad y felicidad que gozábamos, se vería truncada el día en que Pilato recibió la orden de presentarse ante Tiberio.
Antes de que marchara, le conté que había tenido un sueño que había alterado mi espíritu, y le rogué que rechazase cualquier cargo que le fuese encomendado por el César. Poncio tenía prisa e insistía en marchar al Palatino, pero yo le retuve hasta poderle relatar mi sueño:
“Te encontrabas esposo mío en una lejana tierra, y unos hombres te ofrecían un cuchillo para que matases un cordero. En el momento que te acercabas al cordero, este se convertía en un niño recién nacido. Más tarde, el grupo de gente se ampliaba y unos te gritaban ¡Sacrifícalo! Y otros ¡mátalo!”
—Te ruego Cayo Poncio no hieras nunca al cordero —Él me había jurado que no lo haría. Ahora sabía lo equivocada que estaba. Pilato, pronto se olvidó de aquel juramento.
Cuando mi esposo regresó a nuestro hogar, lo hizo como gobernador de Judea y con instrucciones, aunque no era habitual, de que el viaje lo debía hacer toda la familia.
Tiberio puso una tirrena a nuestra disposición, y en tres semanas nos encontrábamos en el puerto de Cesarea. Sería nuestro lugar habitual de residencia, salvo la semana de la Pascua Judía, que nos veríamos obligados a residir en la fortaleza Antonia. En aquellas tierras forjé una nueva Claudia, muy diferente de la que conociera Poncio Pilato en Roma. A mi ir a una Judea rebelde no me apetecía. Inclusive, me costó mucho hacerme a la idea de vivir en medio de aquel pueblo, sucio, astuto y negociante, sin embargo, una esposa debe seguir a su marido hasta donde le permitan las circunstancias.
La vida no resultó fácil, pero estábamos todos juntos.
La tarde decaía y comenzaba a bajar la temperatura en el jardín, cuando Marcia apareció con un supparum (chal) para abrigarme. Vuelta a mis pensamientos, recordé como había conocido a María Magdalena. Eran los primeros tiempos de nuestra estancia en Judea.
Ocurrió en uno de mis desplazamientos a Jerusalén. El motivo era visitar al matrimonio Gallas, únicos amigos míos de Roma. Allí encontré a María de Magdala, conocida por muchos como Magdalena. Ésta mantenía una gran relación de amistad con este matrimonio. Su trato franco, hizo que enseguida fraternizáramos.
No tardó mucho en ponerme al corriente, de la existencia de un rabino itinerante, que primero en Galilea y luego más tarde en Judea, había provocado una gran expectación con sus milagros.
María me relató con toda su vehemencia, la experiencia que representaba para ella Jesús, así como los hechos fantásticos que en su compañía había vivido: la multiplicación de los panes y los peces, curaciones a leprosos, la recuperación de la vista de los ciegos. Esto me llenó de curiosidad.
Fue tiempo más tarde, en casa de Lázaro en Betania, cuando en su compañía tuve la ocasión de oír a Jesús. Allí observé el cariño que le demostraban, tanto el dueño de la casa como sus hermanas Marta y María. Éstas se prodigaban, para hacerle más cómoda su estancia allí.
Nos sentamos todos sobre unos cojines en el suelo, en lo que era la sala más grande de la casa (esta hacía las veces de comedor), y allí asistimos a una de sus pláticas. De su boca salía un mensaje de fraternidad y amor. Sin saber cómo, me encontré siendo una de las seguidoras de Jesús.
Poncio se veía obligado a viajar con frecuencia por toda Judea, lo que yo aprovechaba, para en compañía de Flavio y Marcia, seguir algunas de las predicaciones de este rabino.
Próximos los días de la celebración de la Pascua judía, Jerusalén se llenaba de gentes venidas de todas partes para su celebración. Cumplíamos el tercer año de nuestra estancia en tierras de Judea, cuando se produjeron los hechos que marcaron para siempre nuestras vidas.
El domingo anterior a la festividad, Jesús había entrado en Jerusalén sobre un borriquillo de la cercana población de Betfagé, siendo aclamado por una multitud. Judíos de todas las edades, esparcían ramas frescas de palma que cortaban a su paso, mientras que otros cubrían el camino con sus prendas de vestir.
Sus discípulos, poseídos de un miedo atroz a que lo arrestaran, no paraban de mirar de un lado a otro. El viernes de aquella misma semana, me encontré con María Magdalena. Ésta, que iba acompañada de Marcos, me buscaba cerca del atrio de los gentiles, donde en ocasiones solía acudir a oír al ‘Galileo’. Sus rostros expresaban la tristeza del momento.
Jesús había sido arrestado durante la noche del jueves, en un huerto llamado ‘de los Olivos’, y lo habían conducido al Sanedrín ante los sumos sacerdotes Anás y Caifás.
Por José de Arimatea, un anciano miembro del Sanedrín y seguidor de Jesús, supieron de la inmediatez del traslado de éste ante el tribunal de Poncio Pilato, mi esposo. La causa eran las acusaciones vertidas contra él por los sacerdotes. En su doctrina, afirmaba aspectos que estaban en contra de la interpretación severa de la Ley, que hacían los sacerdotes y fariseos. Pero lo que acabaría por convertirlo en objeto de destrucción por las autoridades religiosas, fue su afirmación: << el Padre y yo somos una misma cosa. >>
Esta era una horrenda blasfemia para los fundamentalistas hebreos, representados por la mayoría de los sacerdotes. Sin embargo, a los judíos del tiempo de Jesús, no les era lícito ni degollar una cabra, sin el consentimiento de los romanos. Los sacerdotes y fariseos, llevaban tiempo buscando la manera de hacer desaparecer de sus vidas a este profeta. Pero la gente del pueblo, cada día estaba más pendiente de sus palabras y acciones.
Su mensaje desprendía amor y compasión, lo que ejercía sobre ellos un influjo importante. Además, estaban sus milagros: curación de enfermos, leprosos, ciegos y la resurrección de su amigo Lázaro, cuando éste enfermó, murió y fue enterrado. Pronto los presentimientos de José se hicieron realidad. Jesús compareció ante Pilatos en el Pretorio de la Fortaleza Antonia (atrio del juzgado romano).
Durante aquellos años de estancia en tierras de Judea, Pilato había acumulado un odio feroz hacia los judíos. No estaba dispuesto ni a prestar ni favorecer ninguna de las intrigas doctrinales de los fariseos y sacerdotes.
Durante el interrogatorio Poncio no encontró nada que le hiciese culpable ante la ley romana. Mi esposo queriendo suavizar su relación con el tetrarca de Judea, Herodes, decidió enviarle a Jesús, alegando falta de jurisdicción sobre éste. Pero Herodes pronto lo devolvió.
En un intervalo del juicio, por medio de Flavio, recordé a mi esposo el sueño que había tenido antes de su nombramiento como gobernador de Judea. Una voz me había transmitido lo que se estaba fraguando contra Jesús. Le insistí en que no se mezclase en la muerte de un inocente.
Pilato, en un intento por evitar la crucifixión, decidió darle un castigo ejemplar, y ordenó que se le diera una tanda de latigazos. Lejos de aplacar a los guardianes de la ley y a los fariseos, hizo que éstos se volcaran más en animar al pueblo a gritar ‘¡crucifixión!, ¡crucifixión!’
Los sacerdotes no querían renunciar a la ocasión tanto tiempo perseguida, por lo que escenificaron un absurdo complot según el cual, Jesús se habría proclamado ‘rey de los judíos’.
Esta acusación si representaba una clara amenaza a la autoridad de Roma, lo que obligó a Pilato a dictar sentencia, pese a su convencimiento de que era inocente. La misma sería de muerte en la cruz.
Cuando me enteré de la sentencia, tomé la decisión de seguir a Jesús hasta el mismo Calvario, pero Flavio centurión encargado de mi seguridad, me aconsejó evitar la chusma que iba acompañar el macabro cortejo.
Vestida de sirvienta abandoné junto a Marcia y Flavio, la fortaleza Antonia. Por caminos paralelos nos dirigimos al lugar de la ejecución. El recorrido iba a ser muy duro. Después de la flagelación de Jesús, a su cuerpo débil, aún le quedaba el penoso transporte del madero de su cruz. El emplazamiento para la ejecución se llamaba Gólgota o lugar de la Calavera y se encontraba a unos 650 metros del Pretorio, pero con un desnivel en ascenso.
Cuando llegamos al sitio, aún no habían comenzado a llegar las turbas que acompañaban el pelotón de ajusticiamiento, junto a los tres reos condenados a la pena capital. Nos apoyamos en unas rocas, al pie mismo del Gólgota.
Desde esa posición, podíamos ver y oír cuanto sucediera en el conjunto del paraje. Al tiempo, nos permitía tener la visión de los tres postes verticales encajados en tierra, sobre los que colocarían los brazos de la cruz.
Comenzó a llegar hasta nosotros, el sonido del bullicio de la turba. Los soldados, de vez en cuando, tenían que empujar a la gente para conseguir un espacio suficiente para los condenados.
Llegados al Gólgota, comenzó el trabajo de los soldados. Los reos fueron desnudados uno a uno. Después, les ofrecieron un brebaje de vino aromatizado para adormecerlos, y atenuar así su sufrimiento, pero cuando la oferta llegó a Jesús, éste la rechazó. (Mt 27, 34)
Después tirándolos a tierra, les clavaron por las muñecas al madero, que cada uno había llevado hasta allí. Con una soga y una escalera, los elevaron ‘cual árbol’. Primero a los dos rufianes, después a Jesús que quedó en medio de ellos. Ajustaron los maderos con los reos a la parte superior de cada poste.
Mientras esto ocurría al pie del Gólgota, María me relató los sucesos acaecidos durante el camino recorrido: << Jesús ha caído tres veces y el centurión Longinos ha decidido que un civil llamado Cirineo, que pasaba por allí de regreso de su trabajo, cargase con el madero hasta aquí >>
Los pies de los condenados fueron clavados a una pieza de madera, que después fijaron al poste vertical. Los gritos agudos de dolor penetraban en los oídos de todos los asistentes.
El momento era angustioso y doloroso, puesto que el peso del cuerpo inerte, desagarraba tejidos y tendones de las muñecas, provocando la muerte por agotamiento y asfixia.
La curiosidad morbosa que provocó el ajusticiamiento, hizo que se congregase gente a su alrededor.
Si bien, éstos poco a poco, marcharon del lugar para ir a preparar la fiesta de la Pascua. Quedaron en el Gólgota, un reducido grupo de familiares y amigos de Jesús, junto a la tropa romana.
“Después de la crucifixión de Jesús, los soldados tomaron sus vestidos e hicieron cuatro lotes, uno para cada uno. Tomaron también la túnica, que estaba tejida de arriba abajo en una sola pieza sin costura.
Se dijeron unos a otros. “No la rompamos, sino echemos a suerte a ver a quien le pertenece.”
Así debían cumplirse las palabras de las Escrituras: “Se repartieron entre ellos mis vestidos y echaron a suertes mi túnica. Eso hicieron los soldados”.
Sobre la cabeza de Jesús pusieron por escrito el motivo de la condena: ‘Este es Jesús el Rey de los Judíos’
El ladrón situado a la izquierda de Jesús, lejos de mostrar arrepentimiento por su culpa, decidió burlarse de él. Había oído contar que éste ha dado de comer a la gente y ha efectuado curaciones milagrosas. Además, y según todos los rumores, no era culpable. Sin embargo, iba a ser ajusticiado al igual que él, que sí merecía el castigo.
Dimas, nombre por el que era conocido el otro malhechor, optó por enfrentarse a su compañero de fechorías. Le pidió respeto y paz para Jesús, ante los momentos que había de vivir. Por esta actitud, recibió la promesa del mismo Jesús, de estar aquel mismo día, ‘con Él en el paraíso.’
Entre los pocos que quedaban cerca del pie de la cruz, María su madre. Ésta lloraba en silencio por el sufrimiento del hijo amado, mientras a su lado, Juan intentaba consolarla. Junto a ella María Magdalena y otras mujeres que le habían acompañado durante su predicación.
La muerte se hizo presente, mostrándonos todo lo que tenía de aterrador: en este caso, el sufrimiento corporal por el inacabable agotamiento y dolor de los condenados, a muerte de cruz.
En una ocasión, había oído decir a María Magdalena, que en el Antiguo Testamento libro sagrado de los judíos, hay una convicción arraigada, y es que Dios siempre acudía en ayuda de los justos.
A ello se referían los que presenciaban la ejecución: ‘Si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo, y baja de la cruz’ (Mt 27, 40) Sin embargo, Dios guardó silencio en esa hora, lo que convirtió a ese momento en el más ignominioso, porque este silencio parecía dar la razón a quienes lo habían condenado.
Junto a Flavio y Marcia, contemplamos mudos el aterrador espectáculo que suponía la crucifixión. No acertábamos a comprender, del porqué de la crueldad empleada contra él.
Triste recompensa para un hombre, que durante su estancia entre los de su pueblo, había practicado el bien. Ahora, estaba colgado de una cruz, escarnecido y brutalmente golpeado, sin que nadie saliese en su defensa.
Después de la hora sexta, la oscuridad cayó sobre la tierra al irse cubriendo el cielo de nubes oscuras y amenazantes.
Alrededor de la hora nona, Jesús exclamó: << Eli ¿lamá sabactari? >> O lo que es igual ‘Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?’ Algunos de los que pasaban por allí, interpretaban que llamaba a Elías.
Más tarde Jesús dijo: << Tengo sed >>. Había una vasija de vinagre en las proximidades, donde empaparon una esponja en ella. Con una rama de hisopo se la acercaron a la boca. Cuando probó el vinagre dijo: ¡Todo está cumplido!, e inclinó la cabeza y expiró.
En ese momento la tierra tembló. Las rocas se rajaron, mientras el agua y el viento azotaban la escena. Días más tarde, comentarían los visitantes al Templo, que hasta ‘el velo’ que separaba ‘el lugar santo’ se había rasgado de arriba abajo como consecuencia del temblor que sufrió Jerusalén.
El centurión y los soldados que custodiaban el lugar, ante los hechos que se desarrollaban delante de sus ojos, manifestaron: ‘Verdaderamente éste era el Hijo de Dios’
El cuadro no podía ser más desolador. A derecha e izquierda dos condenados y ajusticiados por sus fechorías. En medio de ellos un hombre inocente. Su único delito, denunciar a la clase sacerdotal de no estar al servicio del pueblo, al que agobiaban con un exceso de leyes e impuestos, para mantenerse ellos.
Próximos a la cruz, el grupo de soldados al mando del centurión Longinos, que habían ejecutado la sentencia de acuerdo con las leyes romanas. Siguiendo con su cumplimiento, les rompieron las rodillas a los dos ladrones, mientras, que a Jesús dándole ya por muerto, le atravesaron una espada en el costado derecho, del que manó agua y sangre.
Cómo explicarían los Apóstoles después de la Resurrección, Jesús con este acto de obediencia al Padre, asumía todos los errores de la humanidad y abría unos nuevos tiempos. El hombre entraba en contacto directo con Dios, a través de su Hijo Jesucristo. Renacía el orden establecido en el momento mismo de la creación, con anterioridad a la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva.
Iniciado el descendimiento por motivos de la fiesta de la Pascua, emprendimos el camino de regreso a la fortaleza Antonia. Durante el camino Marcia me interrogó:
—Ama ¿todo ha acabado aquí? —Y sin parar de andar añadió — ¿No le acompañaban doce amigos? ¿Cómo no estaban aquí?
Guardé silencio, ya que no tenía respuestas en ese momento. Los hechos vividos me habían dejado turbada. Los ojos llorosos y con una gran pena dentro de mi corazón, reflejo de la tristeza al pensar en el hombre bueno que habían crucificado. Todo había acabado.
La segunda noche después de la crucifixión, un nuevo temblor de tierra sacudió Jerusalén y parte de Judea. Fue una breve y ligera réplica, que no produjo daños. Sin embargo, días más tarde cuando a través de María Magdalena conocí la noticia de la insólita resurrección, hizo que dentro de mí naciera una luz de esperanza al empezar a comprender, que todo lo vivido no iba a ser en vano.
La imagen vista y retenida del cuadro del Calvario, ahondó y fructificó en nuestros corazones. Cuando tiempo después los apóstoles celebraban la Resurrección, Marcia, Flavio y yo, hacíamos reconocimiento y aceptación de Jesús como el Hijo de Dios. Por mi parte caí en un angustioso silencio. Me cerré en mí misma, para no mostrar mi total desprecio a la persona que amaba. No podía huir de Poncio, pero la crueldad por él demostrada bajo la justificación de obedecer las leyes romanas, no me permitió nunca más mostrar mi amor hacia él.
¡Qué lejos estaban aquellos años de enamoramiento! Había descubierto a una persona inestable, cobarde, ingenuo y pusilánime.
Con el tiempo supe que mi matrimonio con Poncio, había sido una maniobra de mi primo Tiberio. Él había aceptado el matrimonio por cobardía. Aun así, hoy sigo pensando en él. Le di todo y le acompañé resignada a Judea.
Los hechos ocurridos cambiaron a Poncio. Su incapacidad en aquel juicio, acabó por volverle más cruel. Ejemplo de esa crueldad, fue la represión emprendida contra los samaritanos en Gari Sin. Ante una serie de actuaciones poco políticas, permitió a las autoridades judías acusar a Poncio ante el gobernador (legado) de Siria.
El resultado de estas acusaciones, llevó a Vitelio a suspender a Pilato de su puesto de gobernador, ordenándole el regreso a Roma para ser juzgado por el César, después de diez años de estancia en tierras de Judea.
Bajo el imperio de Calígula, cayó en desgracia y fuimos exiliados a la ciudad de Vienne en la Galia. Ahora fallecidos todos mis seres queridos, se abre ante mí una nueva etapa.
El Apóstol Pedro, aquel que negara a Jesús aquellos dolorosos días en Jerusalén, antes de desplazarse a Roma, me ha hecho llegar una carta en la que me anima a ir a Filipo. Allí podré colaborar con un grupo de mujeres, que están ayudando a Timoteo. Ellas dedicaban su vida, a la difusión de la Palabra de aquel ‘Galileo’ que yo había visto morir en la cruz, a pesar del mensaje de amor que él nos proponía. El impacto del árbol de la vida elevándose hacia el cielo, ha calado en mi alma.
Ante mi soledad en Roma, he decidido incorporarme a la misión de ayudar “a otros” para dar a conocer a este Cristo que dio su Vida, para rescate de la humanidad entera. Con mi marcha a Filipo, pretendo compensar en parte el daño causado por mi esposo. Dentro de unos días, todas las posesiones que he heredado de Poncio, serán vendidas y el producto de su venta, repartido entre las diversas comunidades cristianas que están naciendo. Los cristianos somos perseguidos y rechazados por los romanos, lo que hace que algunos padezcan dificultades para su subsistencia. Espero que este ejemplo arraigue entre los notables romanos que abracen el cristianismo.
Marcia mi sirvienta fiel, a la que después de la crucifixión concedí la carta de libertad, tendrá en usufructo la casa en el Esquilino. Flavio será su compañero el resto de sus vidas.
Esperamos la llegada de Pedro a Roma. Él celebrará la boda de ambos y yo partiré después a mi nuevo destino. Esta vez el sabor de boca será agridulce. Nuevamente abandono Roma, pero esta vez el objetivo es gratificante.
Las luces del jardín ya se están apagando. Marcia está recogiendo las cosas para retirarse. Yo debía hacer lo mismo. Seguro, de que otro día estos recuerdos volverían nuevamente a mi pensamiento.
Llevábamos tres largos años de exilio en la ciudad de Vienne, y Poncio todavía temía que el emperador tomase represalias contra él. Aquella mañana, sin embargo, el tribuno y los dos soldados que le acompañaban, eran portadores de las mejores noticias emitidas desde el Palatino para él.
En su escrito, Claudio Nerón nuevo emperador romano, pedía a Poncio que abandonara el destierro y regresase a Roma. Añadía en su carta, el anuncio de la devolución de todos los bienes, que un día el emperador Calígula le desposeyera, multiplicados estos por diez.
Sólo esto, debería haber devuelto la alegría a mi marido, pero su estado anímico contenía tanta amargura, que la misma corroía sus entrañas. La situación en que se encontraba era lamentable; a su depresión, había que añadir las consecuencias de su adicción a la bebida.
A mí, sí que me reconfortó su contenido. Mi espíritu, que había sido tiempo atrás alegre, se había ensombrecido ante la dura realidad que atravesábamos. El resto de la mañana, ocupada en el ajetreo de recoger los enseres que debíamos trasladar a Roma, no me preocupé por su ausencia.
Al mediodía, al ver que Poncio no estaba en el jardín, lugar donde pasaba la mayor parte de su tiempo, decidí llamarlo. En ese momento, me di cuenta que hacía rato no se oía el canto de los ruiseñores.
Estos habitualmente, alegraban nuestras estancias en aquel idílico rincón de la casa. En su lugar, ahora solo se escuchaba el ulular de una lechuza. Mal augurio. Sentí como un escalofrío recorría toda mi espalda. Lo volví a llamar y al no recibir respuesta, me dirigí a nuestro aposento.
Aquel sentimiento de alegría, provocado por la noticia del regreso a Roma, se transformó de pronto en angustia. Abrí la puerta de la habitación. Los rayos de sol penetraban hasta el centro del dormitorio e iluminaban la cama. Sobre ella, vestido con el uniforme de prefecto, se encontraba ensangrentado y moribundo mi esposo. Poncio se había cortado las venas. Nada se pudo hacer por él.
De nuevo el dolor, volvía hacer acto de presencia en mi vida. Primero la muerte de nuestro primogénito Cayo, quien contrajo una enfermedad rara que los médicos no pudieron atajar.
Un año más tarde, Aulo nuestro tercer hijo, caía en una emboscada militar. Sin embargo, fue con la muerte de Poncia, a la que Lucano su esposo en un ataque de celos la había prendido fuego, la que nos causó mayor dolor.
Y ahora Poncio, mi esposo. Éste no había podido soportar más la angustia que sufría, desde la celebración de aquel macabro juicio contra el ‘Galileo’. Por miedo al Cesar y la presión que habían ejercido los sacerdotes, había condenado a muerte a un inocente.
Yo sabía de sus defectos, pero, aun así, le había amado con todas mis fuerzas.
A su entierro, me acompañaron sus amigos Marco Vinicio y Flavio, junto con algunos aldeanos de la villa.
Las jornadas siguientes, las dediqué a terminar de recoger los últimos enseres que quedaban, y tres días más tarde, emprendí regreso a la ciudad que no debíamos haber abandonado nunca; Roma.
Una vez en ella, me instalé en la recuperada casa, que había heredado de mis tíos Antonia y Probo en el Esquilinio, ya que yo era huérfana. Por la tarde y cuando los rayos de sol daban sus últimos tonos de color a la ciudad, sentí la necesidad de bajar al jardín. Sin darme cuenta, me senté bajo el mismo cedro con corona de rosas rojas, donde viera por primera vez a Poncio. Cerré los ojos y reviví aquellos años.
Con veinte años sabía muy bien, que no era una mujer agraciada y que además carecía de fortuna, para compensar esa falta de atractivos. Prima del emperador Tiberio, estaba considerada rara en los círculos próximos a mi primo. Yo era una fiel seguidora de las doctrinas de Pitágoras, y adepta a Isis la egipcia, culto por el que el emperador sentía una hostilidad enconada. Esto último me había causado problemas, ya que Isis pasaba por ser la protectora de las prostitutas y mujeres de vida ligera.
Llevaba cierto tiempo sin ver a Tiberio, cuando éste me sorprendió con un mensaje suyo. En el mismo, el emperador me comunicaba que tenía un pretendiente: ‘Claudia, Cayo Poncio Pilato te visitará en breve’.
En un primer momento me sentí enojada con él ¡Qué desfachatez! ¡Buscarla a ella marido! Luego más tarde, nació la curiosidad por conocerle. Al día siguiente de recibir este mensaje, una voz profunda me sacó de la ensoñación en la que me encontraba, inundando de alegría mi ser.
— ¡Te saludo Claudia Prócula!
— ¡Te saludo Cayo Poncio! ¡Sé bienvenido a nuestra casa! —Intenté que en mi respuesta no se percibiera el azoramiento que tenía.br> Era un Tribuno apuesto. No tenía más de treinta años. Algunas marcas sobre su piel, señalaban que era un soldado veterano acostumbrado al combate. Mi sorpresa fue, que días más tarde se presentó de nuevo.
Llevaba en sus manos un anillo de compromiso y en el interior de los mismos, figuraban grabados nuestros nombres. Mis tíos no pusieron reparos a la boda y los fastos se celebraron a finales de abril.
Los cinco primeros años de nuestra vida en común, estuvieron llenos de felicidad. De ese amor nacieron Poncia, Cayo y Aulo. Pero nada en la vida es completo. Esa tranquilidad y felicidad que gozábamos, se vería truncada el día en que Pilato recibió la orden de presentarse ante Tiberio.
Antes de que marchara, le conté que había tenido un sueño que había alterado mi espíritu, y le rogué que rechazase cualquier cargo que le fuese encomendado por el César. Poncio tenía prisa e insistía en marchar al Palatino, pero yo le retuve hasta poderle relatar mi sueño:
“Te encontrabas esposo mío en una lejana tierra, y unos hombres te ofrecían un cuchillo para que matases un cordero. En el momento que te acercabas al cordero, este se convertía en un niño recién nacido. Más tarde, el grupo de gente se ampliaba y unos te gritaban ¡Sacrifícalo! Y otros ¡mátalo!”
—Te ruego Cayo Poncio no hieras nunca al cordero —Él me había jurado que no lo haría. Ahora sabía lo equivocada que estaba. Pilato, pronto se olvidó de aquel juramento.
Cuando mi esposo regresó a nuestro hogar, lo hizo como gobernador de Judea y con instrucciones, aunque no era habitual, de que el viaje lo debía hacer toda la familia.
Tiberio puso una tirrena a nuestra disposición, y en tres semanas nos encontrábamos en el puerto de Cesarea. Sería nuestro lugar habitual de residencia, salvo la semana de la Pascua Judía, que nos veríamos obligados a residir en la fortaleza Antonia. En aquellas tierras forjé una nueva Claudia, muy diferente de la que conociera Poncio Pilato en Roma. A mi ir a una Judea rebelde no me apetecía. Inclusive, me costó mucho hacerme a la idea de vivir en medio de aquel pueblo, sucio, astuto y negociante, sin embargo, una esposa debe seguir a su marido hasta donde le permitan las circunstancias.
La vida no resultó fácil, pero estábamos todos juntos.
La tarde decaía y comenzaba a bajar la temperatura en el jardín, cuando Marcia apareció con un supparum (chal) para abrigarme. Vuelta a mis pensamientos, recordé como había conocido a María Magdalena. Eran los primeros tiempos de nuestra estancia en Judea.
Ocurrió en uno de mis desplazamientos a Jerusalén. El motivo era visitar al matrimonio Gallas, únicos amigos míos de Roma. Allí encontré a María de Magdala, conocida por muchos como Magdalena. Ésta mantenía una gran relación de amistad con este matrimonio. Su trato franco, hizo que enseguida fraternizáramos.
No tardó mucho en ponerme al corriente, de la existencia de un rabino itinerante, que primero en Galilea y luego más tarde en Judea, había provocado una gran expectación con sus milagros.
María me relató con toda su vehemencia, la experiencia que representaba para ella Jesús, así como los hechos fantásticos que en su compañía había vivido: la multiplicación de los panes y los peces, curaciones a leprosos, la recuperación de la vista de los ciegos. Esto me llenó de curiosidad.
Fue tiempo más tarde, en casa de Lázaro en Betania, cuando en su compañía tuve la ocasión de oír a Jesús. Allí observé el cariño que le demostraban, tanto el dueño de la casa como sus hermanas Marta y María. Éstas se prodigaban, para hacerle más cómoda su estancia allí.
Nos sentamos todos sobre unos cojines en el suelo, en lo que era la sala más grande de la casa (esta hacía las veces de comedor), y allí asistimos a una de sus pláticas. De su boca salía un mensaje de fraternidad y amor. Sin saber cómo, me encontré siendo una de las seguidoras de Jesús.
Poncio se veía obligado a viajar con frecuencia por toda Judea, lo que yo aprovechaba, para en compañía de Flavio y Marcia, seguir algunas de las predicaciones de este rabino.
Próximos los días de la celebración de la Pascua judía, Jerusalén se llenaba de gentes venidas de todas partes para su celebración. Cumplíamos el tercer año de nuestra estancia en tierras de Judea, cuando se produjeron los hechos que marcaron para siempre nuestras vidas.
El domingo anterior a la festividad, Jesús había entrado en Jerusalén sobre un borriquillo de la cercana población de Betfagé, siendo aclamado por una multitud. Judíos de todas las edades, esparcían ramas frescas de palma que cortaban a su paso, mientras que otros cubrían el camino con sus prendas de vestir.
Sus discípulos, poseídos de un miedo atroz a que lo arrestaran, no paraban de mirar de un lado a otro. El viernes de aquella misma semana, me encontré con María Magdalena. Ésta, que iba acompañada de Marcos, me buscaba cerca del atrio de los gentiles, donde en ocasiones solía acudir a oír al ‘Galileo’. Sus rostros expresaban la tristeza del momento.
Jesús había sido arrestado durante la noche del jueves, en un huerto llamado ‘de los Olivos’, y lo habían conducido al Sanedrín ante los sumos sacerdotes Anás y Caifás.
Por José de Arimatea, un anciano miembro del Sanedrín y seguidor de Jesús, supieron de la inmediatez del traslado de éste ante el tribunal de Poncio Pilato, mi esposo. La causa eran las acusaciones vertidas contra él por los sacerdotes. En su doctrina, afirmaba aspectos que estaban en contra de la interpretación severa de la Ley, que hacían los sacerdotes y fariseos. Pero lo que acabaría por convertirlo en objeto de destrucción por las autoridades religiosas, fue su afirmación: << el Padre y yo somos una misma cosa. >>
Esta era una horrenda blasfemia para los fundamentalistas hebreos, representados por la mayoría de los sacerdotes. Sin embargo, a los judíos del tiempo de Jesús, no les era lícito ni degollar una cabra, sin el consentimiento de los romanos. Los sacerdotes y fariseos, llevaban tiempo buscando la manera de hacer desaparecer de sus vidas a este profeta. Pero la gente del pueblo, cada día estaba más pendiente de sus palabras y acciones.
Su mensaje desprendía amor y compasión, lo que ejercía sobre ellos un influjo importante. Además, estaban sus milagros: curación de enfermos, leprosos, ciegos y la resurrección de su amigo Lázaro, cuando éste enfermó, murió y fue enterrado. Pronto los presentimientos de José se hicieron realidad. Jesús compareció ante Pilatos en el Pretorio de la Fortaleza Antonia (atrio del juzgado romano).
Durante aquellos años de estancia en tierras de Judea, Pilato había acumulado un odio feroz hacia los judíos. No estaba dispuesto ni a prestar ni favorecer ninguna de las intrigas doctrinales de los fariseos y sacerdotes.
Durante el interrogatorio Poncio no encontró nada que le hiciese culpable ante la ley romana. Mi esposo queriendo suavizar su relación con el tetrarca de Judea, Herodes, decidió enviarle a Jesús, alegando falta de jurisdicción sobre éste. Pero Herodes pronto lo devolvió.
En un intervalo del juicio, por medio de Flavio, recordé a mi esposo el sueño que había tenido antes de su nombramiento como gobernador de Judea. Una voz me había transmitido lo que se estaba fraguando contra Jesús. Le insistí en que no se mezclase en la muerte de un inocente.
Pilato, en un intento por evitar la crucifixión, decidió darle un castigo ejemplar, y ordenó que se le diera una tanda de latigazos. Lejos de aplacar a los guardianes de la ley y a los fariseos, hizo que éstos se volcaran más en animar al pueblo a gritar ‘¡crucifixión!, ¡crucifixión!’
Los sacerdotes no querían renunciar a la ocasión tanto tiempo perseguida, por lo que escenificaron un absurdo complot según el cual, Jesús se habría proclamado ‘rey de los judíos’.
Esta acusación si representaba una clara amenaza a la autoridad de Roma, lo que obligó a Pilato a dictar sentencia, pese a su convencimiento de que era inocente. La misma sería de muerte en la cruz.
Cuando me enteré de la sentencia, tomé la decisión de seguir a Jesús hasta el mismo Calvario, pero Flavio centurión encargado de mi seguridad, me aconsejó evitar la chusma que iba acompañar el macabro cortejo.
Vestida de sirvienta abandoné junto a Marcia y Flavio, la fortaleza Antonia. Por caminos paralelos nos dirigimos al lugar de la ejecución. El recorrido iba a ser muy duro. Después de la flagelación de Jesús, a su cuerpo débil, aún le quedaba el penoso transporte del madero de su cruz. El emplazamiento para la ejecución se llamaba Gólgota o lugar de la Calavera y se encontraba a unos 650 metros del Pretorio, pero con un desnivel en ascenso.
Cuando llegamos al sitio, aún no habían comenzado a llegar las turbas que acompañaban el pelotón de ajusticiamiento, junto a los tres reos condenados a la pena capital. Nos apoyamos en unas rocas, al pie mismo del Gólgota.
Desde esa posición, podíamos ver y oír cuanto sucediera en el conjunto del paraje. Al tiempo, nos permitía tener la visión de los tres postes verticales encajados en tierra, sobre los que colocarían los brazos de la cruz.
Comenzó a llegar hasta nosotros, el sonido del bullicio de la turba. Los soldados, de vez en cuando, tenían que empujar a la gente para conseguir un espacio suficiente para los condenados.
Llegados al Gólgota, comenzó el trabajo de los soldados. Los reos fueron desnudados uno a uno. Después, les ofrecieron un brebaje de vino aromatizado para adormecerlos, y atenuar así su sufrimiento, pero cuando la oferta llegó a Jesús, éste la rechazó. (Mt 27, 34)
Después tirándolos a tierra, les clavaron por las muñecas al madero, que cada uno había llevado hasta allí. Con una soga y una escalera, los elevaron ‘cual árbol’. Primero a los dos rufianes, después a Jesús que quedó en medio de ellos. Ajustaron los maderos con los reos a la parte superior de cada poste.
Mientras esto ocurría al pie del Gólgota, María me relató los sucesos acaecidos durante el camino recorrido: << Jesús ha caído tres veces y el centurión Longinos ha decidido que un civil llamado Cirineo, que pasaba por allí de regreso de su trabajo, cargase con el madero hasta aquí >>
Los pies de los condenados fueron clavados a una pieza de madera, que después fijaron al poste vertical. Los gritos agudos de dolor penetraban en los oídos de todos los asistentes.
El momento era angustioso y doloroso, puesto que el peso del cuerpo inerte, desagarraba tejidos y tendones de las muñecas, provocando la muerte por agotamiento y asfixia.
La curiosidad morbosa que provocó el ajusticiamiento, hizo que se congregase gente a su alrededor.
Si bien, éstos poco a poco, marcharon del lugar para ir a preparar la fiesta de la Pascua. Quedaron en el Gólgota, un reducido grupo de familiares y amigos de Jesús, junto a la tropa romana.
“Después de la crucifixión de Jesús, los soldados tomaron sus vestidos e hicieron cuatro lotes, uno para cada uno. Tomaron también la túnica, que estaba tejida de arriba abajo en una sola pieza sin costura.
Se dijeron unos a otros. “No la rompamos, sino echemos a suerte a ver a quien le pertenece.”
Así debían cumplirse las palabras de las Escrituras: “Se repartieron entre ellos mis vestidos y echaron a suertes mi túnica. Eso hicieron los soldados”.
Sobre la cabeza de Jesús pusieron por escrito el motivo de la condena: ‘Este es Jesús el Rey de los Judíos’
El ladrón situado a la izquierda de Jesús, lejos de mostrar arrepentimiento por su culpa, decidió burlarse de él. Había oído contar que éste ha dado de comer a la gente y ha efectuado curaciones milagrosas. Además, y según todos los rumores, no era culpable. Sin embargo, iba a ser ajusticiado al igual que él, que sí merecía el castigo.
Dimas, nombre por el que era conocido el otro malhechor, optó por enfrentarse a su compañero de fechorías. Le pidió respeto y paz para Jesús, ante los momentos que había de vivir. Por esta actitud, recibió la promesa del mismo Jesús, de estar aquel mismo día, ‘con Él en el paraíso.’
Entre los pocos que quedaban cerca del pie de la cruz, María su madre. Ésta lloraba en silencio por el sufrimiento del hijo amado, mientras a su lado, Juan intentaba consolarla. Junto a ella María Magdalena y otras mujeres que le habían acompañado durante su predicación.
La muerte se hizo presente, mostrándonos todo lo que tenía de aterrador: en este caso, el sufrimiento corporal por el inacabable agotamiento y dolor de los condenados, a muerte de cruz.
En una ocasión, había oído decir a María Magdalena, que en el Antiguo Testamento libro sagrado de los judíos, hay una convicción arraigada, y es que Dios siempre acudía en ayuda de los justos.
A ello se referían los que presenciaban la ejecución: ‘Si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo, y baja de la cruz’ (Mt 27, 40) Sin embargo, Dios guardó silencio en esa hora, lo que convirtió a ese momento en el más ignominioso, porque este silencio parecía dar la razón a quienes lo habían condenado.
Junto a Flavio y Marcia, contemplamos mudos el aterrador espectáculo que suponía la crucifixión. No acertábamos a comprender, del porqué de la crueldad empleada contra él.
Triste recompensa para un hombre, que durante su estancia entre los de su pueblo, había practicado el bien. Ahora, estaba colgado de una cruz, escarnecido y brutalmente golpeado, sin que nadie saliese en su defensa.
Después de la hora sexta, la oscuridad cayó sobre la tierra al irse cubriendo el cielo de nubes oscuras y amenazantes.
Alrededor de la hora nona, Jesús exclamó: << Eli ¿lamá sabactari? >> O lo que es igual ‘Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?’ Algunos de los que pasaban por allí, interpretaban que llamaba a Elías.
Más tarde Jesús dijo: << Tengo sed >>. Había una vasija de vinagre en las proximidades, donde empaparon una esponja en ella. Con una rama de hisopo se la acercaron a la boca. Cuando probó el vinagre dijo: ¡Todo está cumplido!, e inclinó la cabeza y expiró.
En ese momento la tierra tembló. Las rocas se rajaron, mientras el agua y el viento azotaban la escena. Días más tarde, comentarían los visitantes al Templo, que hasta ‘el velo’ que separaba ‘el lugar santo’ se había rasgado de arriba abajo como consecuencia del temblor que sufrió Jerusalén.
El centurión y los soldados que custodiaban el lugar, ante los hechos que se desarrollaban delante de sus ojos, manifestaron: ‘Verdaderamente éste era el Hijo de Dios’
El cuadro no podía ser más desolador. A derecha e izquierda dos condenados y ajusticiados por sus fechorías. En medio de ellos un hombre inocente. Su único delito, denunciar a la clase sacerdotal de no estar al servicio del pueblo, al que agobiaban con un exceso de leyes e impuestos, para mantenerse ellos.
Próximos a la cruz, el grupo de soldados al mando del centurión Longinos, que habían ejecutado la sentencia de acuerdo con las leyes romanas. Siguiendo con su cumplimiento, les rompieron las rodillas a los dos ladrones, mientras, que a Jesús dándole ya por muerto, le atravesaron una espada en el costado derecho, del que manó agua y sangre.
Cómo explicarían los Apóstoles después de la Resurrección, Jesús con este acto de obediencia al Padre, asumía todos los errores de la humanidad y abría unos nuevos tiempos. El hombre entraba en contacto directo con Dios, a través de su Hijo Jesucristo. Renacía el orden establecido en el momento mismo de la creación, con anterioridad a la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva.
Iniciado el descendimiento por motivos de la fiesta de la Pascua, emprendimos el camino de regreso a la fortaleza Antonia. Durante el camino Marcia me interrogó:
—Ama ¿todo ha acabado aquí? —Y sin parar de andar añadió — ¿No le acompañaban doce amigos? ¿Cómo no estaban aquí?
Guardé silencio, ya que no tenía respuestas en ese momento. Los hechos vividos me habían dejado turbada. Los ojos llorosos y con una gran pena dentro de mi corazón, reflejo de la tristeza al pensar en el hombre bueno que habían crucificado. Todo había acabado.
La segunda noche después de la crucifixión, un nuevo temblor de tierra sacudió Jerusalén y parte de Judea. Fue una breve y ligera réplica, que no produjo daños. Sin embargo, días más tarde cuando a través de María Magdalena conocí la noticia de la insólita resurrección, hizo que dentro de mí naciera una luz de esperanza al empezar a comprender, que todo lo vivido no iba a ser en vano.
La imagen vista y retenida del cuadro del Calvario, ahondó y fructificó en nuestros corazones. Cuando tiempo después los apóstoles celebraban la Resurrección, Marcia, Flavio y yo, hacíamos reconocimiento y aceptación de Jesús como el Hijo de Dios. Por mi parte caí en un angustioso silencio. Me cerré en mí misma, para no mostrar mi total desprecio a la persona que amaba. No podía huir de Poncio, pero la crueldad por él demostrada bajo la justificación de obedecer las leyes romanas, no me permitió nunca más mostrar mi amor hacia él.
¡Qué lejos estaban aquellos años de enamoramiento! Había descubierto a una persona inestable, cobarde, ingenuo y pusilánime.
Con el tiempo supe que mi matrimonio con Poncio, había sido una maniobra de mi primo Tiberio. Él había aceptado el matrimonio por cobardía. Aun así, hoy sigo pensando en él. Le di todo y le acompañé resignada a Judea.
Los hechos ocurridos cambiaron a Poncio. Su incapacidad en aquel juicio, acabó por volverle más cruel. Ejemplo de esa crueldad, fue la represión emprendida contra los samaritanos en Gari Sin. Ante una serie de actuaciones poco políticas, permitió a las autoridades judías acusar a Poncio ante el gobernador (legado) de Siria.
El resultado de estas acusaciones, llevó a Vitelio a suspender a Pilato de su puesto de gobernador, ordenándole el regreso a Roma para ser juzgado por el César, después de diez años de estancia en tierras de Judea.
Bajo el imperio de Calígula, cayó en desgracia y fuimos exiliados a la ciudad de Vienne en la Galia. Ahora fallecidos todos mis seres queridos, se abre ante mí una nueva etapa.
El Apóstol Pedro, aquel que negara a Jesús aquellos dolorosos días en Jerusalén, antes de desplazarse a Roma, me ha hecho llegar una carta en la que me anima a ir a Filipo. Allí podré colaborar con un grupo de mujeres, que están ayudando a Timoteo. Ellas dedicaban su vida, a la difusión de la Palabra de aquel ‘Galileo’ que yo había visto morir en la cruz, a pesar del mensaje de amor que él nos proponía. El impacto del árbol de la vida elevándose hacia el cielo, ha calado en mi alma.
Ante mi soledad en Roma, he decidido incorporarme a la misión de ayudar “a otros” para dar a conocer a este Cristo que dio su Vida, para rescate de la humanidad entera. Con mi marcha a Filipo, pretendo compensar en parte el daño causado por mi esposo. Dentro de unos días, todas las posesiones que he heredado de Poncio, serán vendidas y el producto de su venta, repartido entre las diversas comunidades cristianas que están naciendo. Los cristianos somos perseguidos y rechazados por los romanos, lo que hace que algunos padezcan dificultades para su subsistencia. Espero que este ejemplo arraigue entre los notables romanos que abracen el cristianismo.
Marcia mi sirvienta fiel, a la que después de la crucifixión concedí la carta de libertad, tendrá en usufructo la casa en el Esquilino. Flavio será su compañero el resto de sus vidas.
Esperamos la llegada de Pedro a Roma. Él celebrará la boda de ambos y yo partiré después a mi nuevo destino. Esta vez el sabor de boca será agridulce. Nuevamente abandono Roma, pero esta vez el objetivo es gratificante.
Las luces del jardín ya se están apagando. Marcia está recogiendo las cosas para retirarse. Yo debía hacer lo mismo. Seguro, de que otro día estos recuerdos volverían nuevamente a mi pensamiento.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
ENTREVISTA AL AUTOR DE LA NOVELA " EN EL JARDIN OLVIDADO"
—Muchas gracias, Fernando. He recibido tu última novela de la que tengo que decirte, que su lectura me ha resultado muy fácil y amena. Pero, permíteme que te pregunte algunos aspectos sobre ella. En primer lugar, ¿Por qué de una novela corta y una micro novela?
R- Las dos las tenía escritas desde hacía tiempo y aunque no tenían la misma temática, sí que había un elemento común en ambas. El mar y los viajes en barco. En mi juventud quise ser marino, pero cosas de la vida tuve que renunciar a esa pasión. No me arrepiento, pero sí que hace que este tema sea un sueño no hecho realidad.
—En que te has basado, para los personajes de la novela corta.
R- No ha sido difícil. Desde los catorce años he trabajado en empresas con numeroso personal. Las relaciones de unos con otros, las historias que han crecido alrededor del contacto diario, han sido una fuente de inspiración nada despreciable.
—¿Tantos casos se dan?
R- Más de lo que parece. Y te diré que guardo algunas de esas historias que todavía no las puedo contar, pero se podrían escribir manuales que llenarían de nuevo la Biblioteca Nacional.
—¿Por qué de la huida?
R- En algunos casos no somos conscientes los humanos de que, ante un problema de consecuencias graves, podemos vernos abocados a tirar la toalla. Al personaje le ocurre eso. Se encuentra en una encrucijada. Por un lado, sufre la incomprensión de su esposa ante el desenlace de un suceso irreversible, que él se niega a aceptar. A esto hay que añadir, que conoce la existencia de una infidelidad continuada de su esposa, con Galerón su socio. Todo ello aderezado con los problemas del día a día de la empresa, le llevan a plantearse esa opción.
—Pero la esposa ¿es entonces la mala?
R- Él en ningún momento le echa toda la culpa a ella por lo sucedido. Es más, él en más de una ocasión cree que la actuación de ella es debido a no haber hablado suficiente del tema que les separa y asume una parte de la culpa.Pero la traición le provoca más desgarro y no ve la forma de ser feliz al lado de ella.
—Sin embargo, se vuelve a enamorar.
R- Cierto. Pero hay que verlo en el tiempo. Lleva a sus espaldas la traición no de un día, ni de una semana. Sólo se dedica a trabajar y en el momento que encuentra que alguien se interesa por lo que él quiere hacer, se le vuelven abrir las puertas del paraíso perdido. Al principio ni siquiera lo ve. Cegado en preparar la marcha, no se percata de que a su lado hay una mujer que se ha enamorado de él.
— Dejemos por un momento La Huida y veamos lo que nos dices del Hijo del Pecado. ¿Cómo has llegado a esta historia?
R- En primer lugar, reconocer que soy católico practicante. Por lo que he pretendido narrar los hechos con el máximo respeto a los misioneros. Éstos con su trabajo anónimo han llevado el Evangelio a las gentes de aquellas tierras, abandonando su seguridad en los conventos. En aquellos momentos de la historia, eran gente joven inexperta a los que les llevaba la pasión por su trabajo mensajero. Hombres como los demás, que expuestos ante grupos culturales diferentes, se tenían que enfrentar a situaciones de peligro espiritual.
—Pero, la historia que narras ¿ha ocurrido de verdad o es mera ficción?
R- No tengo conocimiento de ninguna historia como la que relato. Y para mi es pura ficción. Llegar a esta historia supuso ponerme en el lugar de aquellos primeros misioneros que llegaban a tierras extrañas. No conocían la lengua ni las costumbres, así que era fácil verse metido en algún problema.
—A mis oídos ha llegado el comentario, de que una lectora del libro te pidió escribieras un nuevo final, dándote la posibilidad de alargar la historia ¿Ha sido así?
R- Sí, es cierto. Pero escribir una novela es figurativamente como un parto. Una vez que la criatura ha visto la luz, no se le puede volver al vientre materno. No habría manera de retomar la historia, ya que en mi cabeza su final es cerrado.
—¿Nos vas a contar nuevas historias?
R- Para mí es un placer, aunque en este momento y por mi situación familiar no me resulta fácil. Sin embargo, está a punto de ver la luz una nueva novela. Aclaro que no es biográfica, pero sus personajes están tomados de la realidad familiar, aunque las historias que de éstos narro no son las reales. Aclaro que no es una narración formalmente cronológica, sino que pretende explicar lo que vivieron millones de familias reflejado en cinco de ellas. Y como a través del amor van saliendo adelante en un tiempo gris. Los sucesos no son diarios y por lo tanto hay saltos en el tiempo, en cada una de las situaciones geográficas en las que se encuentra los personajes. Eso sí, no esperen un final de infarto.
—Gracias Fernando por tus explicaciones y tu tiempo. Ya estoy impaciente por leer esta nueva novela. Suerte.
R- Gracias a ti, por ofrecerme la oportunidad de poder explicar sobre lo que he escrito. Es una manera de poder hacer llegar a más de una persona, el contenido de la obra y que pueda interesarse por ella.
R- Las dos las tenía escritas desde hacía tiempo y aunque no tenían la misma temática, sí que había un elemento común en ambas. El mar y los viajes en barco. En mi juventud quise ser marino, pero cosas de la vida tuve que renunciar a esa pasión. No me arrepiento, pero sí que hace que este tema sea un sueño no hecho realidad.
—En que te has basado, para los personajes de la novela corta.
R- No ha sido difícil. Desde los catorce años he trabajado en empresas con numeroso personal. Las relaciones de unos con otros, las historias que han crecido alrededor del contacto diario, han sido una fuente de inspiración nada despreciable.
—¿Tantos casos se dan?
R- Más de lo que parece. Y te diré que guardo algunas de esas historias que todavía no las puedo contar, pero se podrían escribir manuales que llenarían de nuevo la Biblioteca Nacional.
—¿Por qué de la huida?
R- En algunos casos no somos conscientes los humanos de que, ante un problema de consecuencias graves, podemos vernos abocados a tirar la toalla. Al personaje le ocurre eso. Se encuentra en una encrucijada. Por un lado, sufre la incomprensión de su esposa ante el desenlace de un suceso irreversible, que él se niega a aceptar. A esto hay que añadir, que conoce la existencia de una infidelidad continuada de su esposa, con Galerón su socio. Todo ello aderezado con los problemas del día a día de la empresa, le llevan a plantearse esa opción.
—Pero la esposa ¿es entonces la mala?
R- Él en ningún momento le echa toda la culpa a ella por lo sucedido. Es más, él en más de una ocasión cree que la actuación de ella es debido a no haber hablado suficiente del tema que les separa y asume una parte de la culpa.Pero la traición le provoca más desgarro y no ve la forma de ser feliz al lado de ella.
—Sin embargo, se vuelve a enamorar.
R- Cierto. Pero hay que verlo en el tiempo. Lleva a sus espaldas la traición no de un día, ni de una semana. Sólo se dedica a trabajar y en el momento que encuentra que alguien se interesa por lo que él quiere hacer, se le vuelven abrir las puertas del paraíso perdido. Al principio ni siquiera lo ve. Cegado en preparar la marcha, no se percata de que a su lado hay una mujer que se ha enamorado de él.
— Dejemos por un momento La Huida y veamos lo que nos dices del Hijo del Pecado. ¿Cómo has llegado a esta historia?
R- En primer lugar, reconocer que soy católico practicante. Por lo que he pretendido narrar los hechos con el máximo respeto a los misioneros. Éstos con su trabajo anónimo han llevado el Evangelio a las gentes de aquellas tierras, abandonando su seguridad en los conventos. En aquellos momentos de la historia, eran gente joven inexperta a los que les llevaba la pasión por su trabajo mensajero. Hombres como los demás, que expuestos ante grupos culturales diferentes, se tenían que enfrentar a situaciones de peligro espiritual.
—Pero, la historia que narras ¿ha ocurrido de verdad o es mera ficción?
R- No tengo conocimiento de ninguna historia como la que relato. Y para mi es pura ficción. Llegar a esta historia supuso ponerme en el lugar de aquellos primeros misioneros que llegaban a tierras extrañas. No conocían la lengua ni las costumbres, así que era fácil verse metido en algún problema.
—A mis oídos ha llegado el comentario, de que una lectora del libro te pidió escribieras un nuevo final, dándote la posibilidad de alargar la historia ¿Ha sido así?
R- Sí, es cierto. Pero escribir una novela es figurativamente como un parto. Una vez que la criatura ha visto la luz, no se le puede volver al vientre materno. No habría manera de retomar la historia, ya que en mi cabeza su final es cerrado.
—¿Nos vas a contar nuevas historias?
R- Para mí es un placer, aunque en este momento y por mi situación familiar no me resulta fácil. Sin embargo, está a punto de ver la luz una nueva novela. Aclaro que no es biográfica, pero sus personajes están tomados de la realidad familiar, aunque las historias que de éstos narro no son las reales. Aclaro que no es una narración formalmente cronológica, sino que pretende explicar lo que vivieron millones de familias reflejado en cinco de ellas. Y como a través del amor van saliendo adelante en un tiempo gris. Los sucesos no son diarios y por lo tanto hay saltos en el tiempo, en cada una de las situaciones geográficas en las que se encuentra los personajes. Eso sí, no esperen un final de infarto.
—Gracias Fernando por tus explicaciones y tu tiempo. Ya estoy impaciente por leer esta nueva novela. Suerte.
R- Gracias a ti, por ofrecerme la oportunidad de poder explicar sobre lo que he escrito. Es una manera de poder hacer llegar a más de una persona, el contenido de la obra y que pueda interesarse por ella.
viernes, 12 de agosto de 2016
CINCO MESES, UNA FOTO
He de hacer notar, que no siempre se consigue salir indemne de esta vida. Bueno, la verdad es que nunca lo conseguimos. Pero durante nuestra estancia por estos lares, puede dar lugar a infinidad de situaciones, unas más divertidas que otras a pesar del dolor que las acompaña.
No, no, lo que a continuación se describe, no es una burla hacia esas personas que lo pasan mal, más bien diría que pretende ser un homenaje ante su conformidad por la situación que pasan y que al menos deseo hacerles presentes.
Durante estos cinco meses que llevo rodando por los hospitales a causa de una enfermedad de mi esposa, me han quedado en la retina ciertos personajes y es en parte a sus personas a las que voy a dedicar estas líneas.
Todos ellos tienen en común, qué si no fuera por las características de su manera de hablar o estar, no serían ni tan siquiera reconocidos o recordados por nosotros.
En la foto, o sea en mi retina, me queda como imaginario de todo este tiempo: la chica de los pantalones verdes. Mujer joven y guapa sumida en la locura. La sola repetición continua de la palabra “pantalones verdes” es por lo único que la pude llegar a conocer.
El hombre del bañador, es una figura inseparable de los recuerdos. Un señor bajito y regordete que llevaba sobre su espalda casi todos los días una toalla, como cualquier bañista haría en estos tiempos de calor.
La mujer cariñosa de la 260, qué ante nuestro paso por delante de la puerta de su habitación, alzaba la mano en forma de saludo o bien para que le alcanzáramos algo que se le había caído o para atraer nuestra atención.
También él hombre del móvil. Perenne en sus paseos, pero qué ante la ausencia de un pie tenía que desplazarse en una silla de ruedas motorizada, eso sí, en todo momento acompañado de un elemento determinante; su teléfono.
Luego, estaba la anciana que daba consejos sobre cómo debía ser la vida de los acompañantes a partir del momento que abandonaban la clínica. Sincera, dura, no se permitía ni un haz de sentimentalismo. La vida decía, sigue para los familiares y éstos se debían sin lugar a duda, a sí mismos
Pero también me queda proyectada tristemente otra imagen. La de algunos enfermos a los que sus familiares, numerosos según luego supe, pero que ni tan siquiera les visitaban en un domingo.
La foto es una pequeña síntesis de lo vivido hasta el momento, a la vez que un recuerdo para siempre de lo cruel que es la vida. En el momento más inoportuno, te arrancan la alegría para sumirte en el dolor. La naturaleza nos juega malas pasadas.
¿Existe la esperanza? Sí, no lo dudo, pero analicemos la situación.
Los enfermos quieren ir a sus casas. Y los familiares se ven agobiados por un trabajo extra para el que no están preparados y que inclusive pone en riesgo su propia salud.
Las residencias tienen un coste casi inasumible a parte de una larga lista de espera, que puede llevar a más de uno, a que cuando se la concedan estén gozando de la vida celestial.
En esa situación, la esperanza es que recuperen al máximo sus posibilidades de vida, si puede ser al 100%. Eso permitirá que podamos seguir disfrutando de nuestros seres queridos como hasta el momento anterior a su caída.
La otra esperanza es más dolorosa. Ante el deterioro previsible que pueden alcanzar algunas enfermedades, solo cabe esperar de los médicos, que eviten al máximo el dolor para que los enfermos puedan llegar al traspaso, con la mayor paz posible.
A todas estas personas y otras a las que no se han hecho mención, el deseo de que puedan obtener una recuperación que les permita una vida en familia.
lunes, 1 de febrero de 2016
MI ANGEL CON ALAS
Hola amigo:
Es probable, que nunca llegues a leer este escrito, a pesar de que está dirigido a ti. A lo largo de toda una vida, has sido como una sombra siguiendo mis pasos por este mundo y es de agradecer todo el esfuerzo y protección recibida.
Sé, que no te ha sido fácil recorrer el camino que he hecho y que en más de una ocasión te has llegado a plantear, renunciar a ser mi custodio. Pero al final, como les ocurre a los buenos amigos, la opción por la que has apostado ha sido, la de permanecer a mi lado en lo bueno y en lo malo.
Ahora, con un montón de años a mis espaldas, he comprobado como la parca ha comenzado a acercarse a mí en demasía. Por eso creo ha llegado el instante, de reconocer los méritos a tu labor.
Sí, ya sé que mucha gente no entenderá esta misiva, puesto que no creen en vuestra presencia y eso os ha de resultar harto desolador. Y sí, también han existido otros ángeles en mi vida, aunque estos desprovistos de tus alas.
Pero dejemos a los demás y volvamos la vista a nuestro pasado en común. Reconozco, que he planteado muchas dificultades a tu trabajo. Soy una persona inquieta y por lo tanto algo complicada. Sin embargo, no he recibido de ti ni queja ni reproche alguno. Sólo tu manto protector contra la presencia del mal externo.
Del mal que en todo ser humano habita, te has hecho cruces de cómo he ido toreando los momentos críticos, a los que la vida me ha sometido. No, no hay duda de que el lugar donde vivimos, no es un valle lleno de alegrías sino de lágrimas.
Aunque de vez en cuando, brille una luz en nuestro camino y creamos haber alcanzado la felicidad. Sin embargo, esta resulta ser tan efímera, que en numerosas ocasiones no la sabemos aprovechar, ya que los odios, celos, envidias y un largo etcétera son tan corrosivos, que no nos permiten gozar de la felicidad completamente.
Desde mi nacimiento al momento actual, ha ocurrido de todo. Momentos duros en los que he llegado inclusive a pensar, que podía perder la razón ante el dolor que sufría.
Luego llegó el amor y con este el compartir tiempos de dicha con mi amada. Más tarde habiendo alcanzado un grado más de madurez, fui colmado de la felicidad inmensa que supone el nacimiento de los hijos, el éxito en la profesión y el reconocimiento público alcanzado.
Y tú siempre has estado presente en todos esos momentos, inclusive cuando ni yo mismo he sido capaz de reconocer, que los había alcanzado.
Por eso de este escrito, que hasta ahora había quedado pendiente de escribir. Uno debe ser agradecido por todo. Y tú has hecho méritos más que suficientes, para que lo sea contigo.
Tu protegido.
viernes, 22 de enero de 2016
NUEVO LIBRO: "CERCA DE TU CORAZÓN"
SE TRATA DE UNA COLECCIÓN DE VEINTISEIS CUENTOS Y MICRO RELATOS, QUE HAN SIDO SELECCIONADOS PARA FORMAR PARTE DE LAS ANTOLOGÍAS DE LOS DIVERSOS CONCURSOS EN LO QUE HE PARTICIPADO.
lOS TEMAS SON DE LO MÁS DIVERSOS, PREDOMINANDO LOS ROMÁNTICOS O SOBRE EL AMOR. tAMBIÉN HAY ALGÚN TEMA DE FICCIÓN, POLICÍACOS, SOBRE LA MUERTE, ERÓTICOS, LEYENDAS, DE TERROR, LOCURA...
Las personas interesadas pueden descargarselo gratis poniendo en el navegador:
CERCA DE TU CORAZON FERNANDO ARRANZ PLATON
lunes, 28 de diciembre de 2015
POR UN MUNDO MEJOR
Que existen desigualdades en el mundo, es notorio y a nadie se le escapa. Se dice de palabra, que todos somos iguales “sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión etc…”
Sin embargo, en numerosas ocasiones vemos, que este enunciado es cada vez menos creíble, a pesar del esfuerzo de numerosas personas y organiza-ciones no gubernamentales.
Una primera pregunta sería…
¿Por qué, si todos estamos de acuerdo en esa definición, luego en la vida cotidiana no se cumple? El mundo es como una pista de tenis a lo grande. La red (que en este caso es un muro muy alto) separa a dos equipos: Los privilegiados, que poseen casi todo y los aspirantes, que sueñan con poseer algo. Veamos cual es el objetivo de los dos equipos. Cada uno de ellos entiende la vida de diferente manera, así el club de los privilegiados luchará por evitar que nadie del campo contrario, pase a su territorio.
Por su parte los aspirantes, lo hacen por alcanzar una posición de privilegio. Pero se produce un hecho insólito. Cuando un miembro de los aspirantes consigue su objetivo, en vez de ayudar a abrir una brecha en el muro para que otros puedan pasar, se convierte en el miembro más activo de los privilegiados, para privar que otros lo puedan hacer.
¿Qué otros motivos se sustentan detrás de la desigualdad? Puede parecer duro pero hay que decirlo claro. La esclavitud que oficialmente fue abolida, nunca se ha acabado. Si, tal como la vemos expresada en las películas y en la literatura. Sin embargo en pleno siglo XXI, el trabajador no tiene capacidad alguna en cuanto a su relación con los medios de producción.
Estamos viendo como mejoras sociales que se habían alcanzado, se han roto desde los inicios de la crisis. El patrón impone y el asalariado asume las condiciones ante el temor de perder el puesto de trabajo. Esto está ocurriendo en todas las economías mundiales.
El empresariado por su parte está contento. Ya que con salarios bajos, condi-ciones laborables deficientes y un largo etc…mejora sustancialmente los beneficios. Si bien lo expuesto no puede considerarse como algo generalizado, sí que obliga a otros empresarios que se ven abocados a seguir las directrices de unos cuantos, para no perder parte de sus beneficios.
¿Qué otros condicionantes abocan a la desigualdad? Llevamos varios años, en los que se están produciendo una escalada de gue-rras locales a lo largo y ancho del mundo, que producen una inusitada emigración de sus gentes hacia los países europeos, pensando que tal vez allí van a encontrar la solución a sus vidas.
a) Las mafias venden humo a estas personas necesitadas. Luego las dejan a merced de las corrientes marítimas, ya que ni siquiera les han proporcionado gasolina suficiente, para llegar a las costas.
b) Los países de la costa mediterránea, la mayoría de ellos con graves proble-mas de paro entre sus habitantes, no están en posición de hacerse cargo de la ingente masa de personas, que acuden a sus costas de una manera continuada.
c) La llegada masiva de emigrantes a las ciudades, también crea un sentimiento de rechazo entre la población nativa, dado que en algunos casos se ha dado atención económica a los recién llegados, cuando los propios nativos no la recibían.
d) La necesidad del día a día de los recién llegados, les lleva en ocasiones a infringir la ley. Y esto hace acrecentar la desconfianza hacia ellos. Ejemplo: Los vendedores ambulantes, que han comprado a las mafias productos robados o falsificados, causan un daño al comercio local al hacer una competencia desleal, ya que ellos no pagan impuestos.
¿Se puede parar esto? Es muy difícil. Sin embargo, toda la humanidad debería ser consciente, de que continuar por esos derroteros, puede hacer estallar una crisis social sin precedentes. No existen respuestas ni recetas para todo, pero si una necesidad de parar el avance de la desigualdad. Cuando se produce una catástrofe en el mundo, todos se convierten en solidarios. Ceden una parte de si y de sus bienes, para ayudar a los necesitados.
Llegados a este punto, sería bueno comenzar a buscar una fórmula, que permita que todos podamos vivir. Para ello nada mejor que aplicar la justicia. En el ámbito de cada país, todos los poderes públicos deben asumir sus res-ponsabilidades, para evitar que la situación actual pueda llevarnos al caos. Mejora de las relaciones sociales, (trabajo, salud y educación).
Los empresarios, de los que depende la creación de riqueza, haciendo que sus trabajadores reciban un salario digno y condiciones laborables seguras. Mientras que las autoridades gubernamentales, estudien la manera de que los parados reciban al menos un salario, que les permita cubrir sus necesidades básicas. Por dignidad, éstos deberían efectuar labores sociales, como compensación a la sociedad que les paga.
Que cada individuo pueda desarrollar sus actitudes en un ambiente de igualdad de oportunidades. Que los estudiantes se esfuercen en obtener una buena calificación, para más tarde volcar sus conocimientos en la sociedad a la que pertenecen.
A nivel mundial, esto es más complicado. Hay países que han recibido millonarias cantidades de ayuda, que sus gobernantes han aprovechado para enriquecerse. Estas transferencias solo se deberían dar, en el caso de ser gestionadas por organizaciones no gubernamentales, garantizando su distribución en los núcleos necesitados.
CONCLUSIÓN El reto que debe asumir la humanidad en los próximos años es ingente. Sólo desde una visión humanista, en la que la economía pase a estar al servicio de la gente y no al contrario, se podrá avanzar. Enumerar las organizaciones, que luchan por mejorar la vida de los pueblos sería interminable. Cito tres como ejemplo de esa actividad. Cáritas, Cruz Roja y Médicos sin Fronteras que sin desmerecer al resto, hacen bandera de su solidaridad.
Solo se acabará la desigualdad, cuando se cumplan todos los derechos humanos señalados por la ONU y las propias cartas nacionales, garantizando: Educación, vivienda, salud, trabajo, igualdad de oportunidades. Este es uno de los retos principales, para los próximos años.
¿Por qué, si todos estamos de acuerdo en esa definición, luego en la vida cotidiana no se cumple? El mundo es como una pista de tenis a lo grande. La red (que en este caso es un muro muy alto) separa a dos equipos: Los privilegiados, que poseen casi todo y los aspirantes, que sueñan con poseer algo. Veamos cual es el objetivo de los dos equipos. Cada uno de ellos entiende la vida de diferente manera, así el club de los privilegiados luchará por evitar que nadie del campo contrario, pase a su territorio.
Por su parte los aspirantes, lo hacen por alcanzar una posición de privilegio. Pero se produce un hecho insólito. Cuando un miembro de los aspirantes consigue su objetivo, en vez de ayudar a abrir una brecha en el muro para que otros puedan pasar, se convierte en el miembro más activo de los privilegiados, para privar que otros lo puedan hacer.
¿Qué otros motivos se sustentan detrás de la desigualdad? Puede parecer duro pero hay que decirlo claro. La esclavitud que oficialmente fue abolida, nunca se ha acabado. Si, tal como la vemos expresada en las películas y en la literatura. Sin embargo en pleno siglo XXI, el trabajador no tiene capacidad alguna en cuanto a su relación con los medios de producción.
Estamos viendo como mejoras sociales que se habían alcanzado, se han roto desde los inicios de la crisis. El patrón impone y el asalariado asume las condiciones ante el temor de perder el puesto de trabajo. Esto está ocurriendo en todas las economías mundiales.
El empresariado por su parte está contento. Ya que con salarios bajos, condi-ciones laborables deficientes y un largo etc…mejora sustancialmente los beneficios. Si bien lo expuesto no puede considerarse como algo generalizado, sí que obliga a otros empresarios que se ven abocados a seguir las directrices de unos cuantos, para no perder parte de sus beneficios.
¿Qué otros condicionantes abocan a la desigualdad? Llevamos varios años, en los que se están produciendo una escalada de gue-rras locales a lo largo y ancho del mundo, que producen una inusitada emigración de sus gentes hacia los países europeos, pensando que tal vez allí van a encontrar la solución a sus vidas.
a) Las mafias venden humo a estas personas necesitadas. Luego las dejan a merced de las corrientes marítimas, ya que ni siquiera les han proporcionado gasolina suficiente, para llegar a las costas.
b) Los países de la costa mediterránea, la mayoría de ellos con graves proble-mas de paro entre sus habitantes, no están en posición de hacerse cargo de la ingente masa de personas, que acuden a sus costas de una manera continuada.
c) La llegada masiva de emigrantes a las ciudades, también crea un sentimiento de rechazo entre la población nativa, dado que en algunos casos se ha dado atención económica a los recién llegados, cuando los propios nativos no la recibían.
d) La necesidad del día a día de los recién llegados, les lleva en ocasiones a infringir la ley. Y esto hace acrecentar la desconfianza hacia ellos. Ejemplo: Los vendedores ambulantes, que han comprado a las mafias productos robados o falsificados, causan un daño al comercio local al hacer una competencia desleal, ya que ellos no pagan impuestos.
¿Se puede parar esto? Es muy difícil. Sin embargo, toda la humanidad debería ser consciente, de que continuar por esos derroteros, puede hacer estallar una crisis social sin precedentes. No existen respuestas ni recetas para todo, pero si una necesidad de parar el avance de la desigualdad. Cuando se produce una catástrofe en el mundo, todos se convierten en solidarios. Ceden una parte de si y de sus bienes, para ayudar a los necesitados.
Llegados a este punto, sería bueno comenzar a buscar una fórmula, que permita que todos podamos vivir. Para ello nada mejor que aplicar la justicia. En el ámbito de cada país, todos los poderes públicos deben asumir sus res-ponsabilidades, para evitar que la situación actual pueda llevarnos al caos. Mejora de las relaciones sociales, (trabajo, salud y educación).
Los empresarios, de los que depende la creación de riqueza, haciendo que sus trabajadores reciban un salario digno y condiciones laborables seguras. Mientras que las autoridades gubernamentales, estudien la manera de que los parados reciban al menos un salario, que les permita cubrir sus necesidades básicas. Por dignidad, éstos deberían efectuar labores sociales, como compensación a la sociedad que les paga.
Que cada individuo pueda desarrollar sus actitudes en un ambiente de igualdad de oportunidades. Que los estudiantes se esfuercen en obtener una buena calificación, para más tarde volcar sus conocimientos en la sociedad a la que pertenecen.
A nivel mundial, esto es más complicado. Hay países que han recibido millonarias cantidades de ayuda, que sus gobernantes han aprovechado para enriquecerse. Estas transferencias solo se deberían dar, en el caso de ser gestionadas por organizaciones no gubernamentales, garantizando su distribución en los núcleos necesitados.
CONCLUSIÓN El reto que debe asumir la humanidad en los próximos años es ingente. Sólo desde una visión humanista, en la que la economía pase a estar al servicio de la gente y no al contrario, se podrá avanzar. Enumerar las organizaciones, que luchan por mejorar la vida de los pueblos sería interminable. Cito tres como ejemplo de esa actividad. Cáritas, Cruz Roja y Médicos sin Fronteras que sin desmerecer al resto, hacen bandera de su solidaridad.
Solo se acabará la desigualdad, cuando se cumplan todos los derechos humanos señalados por la ONU y las propias cartas nacionales, garantizando: Educación, vivienda, salud, trabajo, igualdad de oportunidades. Este es uno de los retos principales, para los próximos años.
lunes, 30 de noviembre de 2015
LA EXTRAÑA VISIÓN DEL HIDALGO DE LA MANCHA 2ª PARTE
5 —LA LOCURA COMO PRIMER EJE TEMÁTICO DE LA NOVELA
Como ya ha sido señalado en el preámbulo de este trabajo, ambos capítulos a los que ahora haremos mención, se ubican en la primera parte de la obra cervantina.
Tres son los temas principales que a lo largo de la obra se entrecruzan constantemente, para mantener una unidad de sentido en toda la novela. La locura, la libertad y la justicia.
El primer eje temático es la locura y con ella da comienzo la obra. Don Alonso Quijano enloquece como consecuencia del exceso de lectura de novelas de caballería. Y la misma acabará cuando recupere al final de la novela su sentido de realidad.
En el capítulo XXI, el autor nos ofrece la narración de una de las aventuras que tiene durante su segunda salida. La misma consta de dos partes muy definidas. En la primera trata de la aventura del yelmo de Mambrino y en la segunda el diálogo que mantiene el caballero y su escudero acerca del rucio rodado.
A pesar del golpe psicológico, que supuso a don Quijote y al apaleado Sancho Panza, el final de la aventura de los batanes (capítulo XX), ambos personajes prosiguen su camino, mientras comentan lo sucedido.
Entretanto la lluvia les sorprende. Cervantes—Cide Hamete narra, que a lo lejos el caballero de la Triste Figura “descubrió un hombre a caballo, que llevaba sobre la cabeza un objeto que brillaba como si fuese oro…”
El autor omnisciente facilita al lector los datos básicos de la realidad. Lo primero es poner ante los ojos del lector, “una cosa que relumbra como si fuese oro”. La visualidad del relato nos conduce a observar un objeto que desconocemos pero que emite destello de color amarillo. Luminosidad, color, indeterminación de las formas, movimiento…
Es esta imagen la que provoca, el diálogo entre señor y criado.
“Si no me engaño –dice- viene hacia nosotros uno que trae puesto sobre su cabeza el yelmo de Mambrino, sobre el que ya hice el juramento que sabes”. Así el narrador enlaza esta aventura con la del vizcaíno, pues fue en ella cuando don Quijote perdiera la celada, que había traído de la aldea en su segunda salida.
La pérdida de ésta pieza escocerá a nuestro héroe lo que le lleva a hacer juramento de venganza (Cap. X). Su escudero intentará disuadirlo de tales propósitos.
Su señor sin embargo, insistirá en “hacer la vida que hizo el gran Marqués de Mantua, cuando juró en vengar la muerte de su sobrino Valdovinos” y así prometió “hasta tanto no consiga arrancar por la fuerza otra celada tan buena como ésta a algún caballero”.
En pocas palabras, el objetivo de don Quijote es hacerse con otra celada. Así que las frases que dirige a su escudero cuando ve a lo lejos “un objeto que relumbra”, tiene una alusión retrospectiva. Por su parte Sancho, con el recuerdo aún fresco de los palos recibidos “en los batanes” contesta de manera comedida a su señor, previniéndole de posibles engaños de los sentidos. Este comentario les lleva a iniciar una controversia.
“Dime ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro?”
En este punto se ha pasado “de hombre a caballo” a “caballero”. Así el caballo se tiñe de notas particulares de color. El escudero replica, que solo ve “un hombre sobre un asno pardo como el mío, que trae sobre la cabeza, una cosa que relumbra”.
Pero en lo que ambos coinciden, es que la montura a lomos de la que cabalga el hombre que ven a lo lejos es de color pardo, aunque el lenguaje usado para designar tal hecho sea distinto.
Y a don Quijote le es igual que sea asno o caballo, de lo que está seguro es, de que “la cosa que relumbra” es el yelmo de Mambrino y lo afirma categóricamente.
El caballero anuncia que se propone adueñarse del famoso yelmo. La impaciencia y la cólera dominan el ánimo de don Quijote de igual manera que le ocurriera en la aventura de los Moli nos.
¿Pero de dónde saca don Quijote eso del Yelmo de “Mambrino”?
Si bien no consta que el hidalgo aldeano hubiese leído “Orlando innamorato”, parece ser que si lo había hecho de la infame traducción del “El espejo de Caballería” (cap. VI)
En esta obra tenemos a uno de los grandes guerreros cristianos Ricardo Montalbán, que es quien está utilizando el yelmo de Mambrino. En su combate durante la invasión mahometana por parte del rey Gradasso, hace que el yelmo, que es encantado, salve la vida de Reinaldo. (Libro primo, canto IV, 82) Esto nos hace ver que don Quijote, tenía razones sobradas para pensar que el Yelmo se encontraba en España.
El yelmo es un objeto mito-poético creado por la fantasía del autor. Está hecho de imaginación pura, por lo que no puede pertenecer al orden de las cosas existentes, de las que llamamos “cosas reales” que se insertan en el tiempo.
Por lo tanto no es algo físico como una bacía. No es un cuerpo que ocupa el espacio. Todo parece conducir a una nueva acción, pero sin embargo no es así. El autor nos facilita una explicación del porqué en el horizonte ha aparecido un hombre con una cosa reluciente en la cabeza.
* Cuenta la historia del barbero y de su viaje a la aldea vecina.
* Un segundo punto es la introducción de la famosa bacía de azófar (latón) sin estos protagonistas el yelmo y la bacía no habría aventura.
La historieta está montada sobre la ley de causa y efecto, pero introduciendo lo fortuito. Así, que si no se hubiese dado comienzo la lluvia, el barbero no se habría puesto la bacía sobre la cabeza y don Quijote no le habría visto.
Una vez más, el azar contribuye a que las cosas sucedan de manera diferente a como hubiesen sucedido de imponerse las leyes estrictamente necesarias. Sancho tenía razón… estaba limpia y relumbraba.
El escudero para atacar a don Quijote le manifiesta “que éste, todas las cosas las veía con mucha facilidad y las acomodaba a sus desvaríos sobre la caballería y muchos pensamientos.br> El autor condena a su personaje, el mismo al que él había signado el papel de loco, como principio de su excéntrico comportamiento. Los hechos parecen darle la razón a Cervantes.
Don Quijote sin decir ni muste ni fuste se precipita a todo correr con su Rocinante hacia el barbero y con lanza en ristre le intimida a que le entregue de inmediato un objeto del cual, el barbero no tiene ni la más remota idea.
Cierto es, que en las historias de romances y caballeros, no faltaban las ocasiones en que un caballero atacara a otro sin que mediase palabra alguna. El barbero huye atemorizado ante aquel ataque abandonando la bacía.
Don Quijote ordena a Sancho, que alce el Yelmo (de Mambrino) El escudero obedece pero al levantar el objeto declara: “Por Dios que la Bacía es buena…”
Ante nuestros ojos ya no tenemos “la cosa que relumbra” sino la bacía del barbero, que su enemigo califica de Yelmo. Don Quijote se pone la bacía en la cabeza y nota que le queda grande y que falta para encajar la celada.
Otra desproporción: la cabeza del caballero era demasiado pequeña para el tamaño de la bacía. Pero esta desproporción encuentra respuesta rápida facilitada por su fantasía creadora. “Sin duda, que el pagano a cuya medida se forjó primero esta celada, debía tener grande la cabeza; y lo peor de ello es que falta la mitad”
A pesar de su imaginación mitificante, se observan componentes lógicos. Él trata de explicarse las contradicciones que le ofrece la “realidad” inclusive no recurre a sabios encantadores.
Sancho ante las palabras de su amo se ríe, pero acordándose de lo que ocurrió al final de la aventura de los batanes procede con suma discreción.
“Ríome de considerar la gran cabeza, que tenía el pagano dueño de este almete, que no semeja ser sino la bacía de barbero pintiparada”.
Respuesta diplomática, en la que se desliza de manera hábil el motivo de “la realidad”. Su señor contento por haber logrado su propósito se muestra dispuesto a transigir. Admite, que la mitad del “encantado yelmo” parece semejarse a una bacía de barbero. Pero, “sea lo que fuere, para mí que la conozco no hace al caso su transmutación…”
Don Quijote ha captado plenamente las intenciones de Sancho de jugar con los términos de ser y apariencia.
Pero el hidalgo, humanista y caballero, no hace al caso; que el Yelmo de Mambrino se trans-mute en una bacía de barbero, como Proteo se transmutaba en cualquier animal o cosa.
El orden del conocimiento se dirige a la esencia inmutable de las cosas. Punto de vista de Aristóteles cuyos orígenes pueden ser trasladados hasta Parménides.
Si hoy el Yelmo de Mambrino puede parecerse a una bacía de barbero, argumento que emplea Sancho, se trata de algo accidental, que no puede afectar a su esencia. El diálogo de los perso-najes se desvía hacia asuntos del pasado. La cuestión que late en el fondo resurge cuando Sancho le dice. “Pero dejando esto aparte, dígame vuestra merced que hacemos con este caballo rucio rodado, que parece un asno pardo…” Sin embargo, parece que Don Quijote no capta el tono irónico de su escudero o finge no haberlo captado. No se muestra interesado en la controversia. Tampoco le preocupa, que Sancho quiera trocar los arreos del rucio del barbero por lo pobres arreos del labrador.
¿Por qué es importante el Yelmo de Mambrino para don Quijote?
Reinaldo de Montalbán mata al rey moro Mambrino y gana su yelmo encantado. En su subconsciente Don Quijote actúa como paladín carolingio.
Para él, el yelmo posee credenciales caballerescas irreprochables, lo que hace más disparatada la identificación de una bacía de barbero con el yelmo.
Sancho que es ajeno a toda cultura literaria, recibe la orden de cogerla del suelo, que le lleva a comentar “de que esta bacía es buena” (I,”21, 225)
6 —LA LIBERTAD JUNTO A LA JUSTICIA
El segundo fragmento en cuestión es el capítulo XXII de la obra. En él se narra un episodio propio de la novela picaresca. DQ y Sancho se topan en su camino con doce criminales condenados a galeras.
A petición del caballero, éstos le exponen de forma irónica, las causas que les han conducido a tal situación. La ambigüedad, el lenguaje, los dobles sentidos de lo que le cuentan, hacen que don Quijote no entienda nada. Si ya a causa de su locura, malinterpreta las situaciones y circunstancias, aquí hace que la jerga que emplean los condenados, le hagan perder toda la perspectiva.
El discurso de don Quijote en esta situación le lleva a intentar entender, porque aquellos hombres han sido condenados y la pena que estos han de cumplir.
“Las penas —les dice— que vais a padecer no os dan mucho gusto y vais a ellas de mala gana…” Esto, que para él es una evidencia, resulta una perogrullada, ya que no hay ningún condenado que vaya a gusto y voluntariamente hacia la condena.
Luego enumera las posibles hipótesis sobre las causas de lo que comienza a pensar son una injusticia. —La falta de dinero, pocos favores recibidos, el juicio erróneo del juez…
Al hacer esta valoración Cervantes que ha sido víctima en varios juicios, incluidos los injustos, hace un análisis exhaustivo de la justicia: torturas, favores, dineros y los criterios de jueces poco dados a la humanidad.
Con todo ello acaba por tomar partido y convertirse en el juez de aquellos doce condenados. Ha encontrado la causa por la que está en este mundo: favorecer a los menesterosos y opresos.
Si bien le quedará demostrado que éstos lo eran por causa y no merecían el favor de ser liberados. Después de escucharlos se erige en juez y decide deben ser puestos en libertad. A pesar de las dificultades por entender los motivos por los que han sido condenados, Don Quijote expone sus conclusiones sobre el caso que le han presentado.
a) Los galeotes van forzados y se les ha privado de libertad.
b) Nadie puede privar de la libertad. Esta es el mayor bien de un hombre.
c) Con su condena se ha cometido una injusticia.
d) Don Quijote cree que su misión es atender a los desprotegidos y se erige en su defensor.
e) Por ello solicita sean puestos en libertad. Al serle negado por la justicia, la emprende contra los guardianes.
Sin embargo, cuando una vez liberados les ruega acudan a visitar a Dulcinea, éstos comienzan a tirarles piedras. El resultado que obtiene, ya que es despojado hasta de la ropa, es que se ha equivocado.
COMENTARIO FINAL
LA LOCURA —Cervantes usa la locura como un recurso novelesco, que la convierte en el primer eje temático de toda la obra. Si la idea original del autor es parodiar las novelas de caballería, nada mejor que un pobre hidalgo, que enloquece a causa del exceso de lectura de las mismas. Pero esta locura no se manifiesta de igual manera a lo largo de ella. Le acompañan ciertos matices. En la primera salida nuestro caballero desfigura la realidad: transforma las armas, el caballo, su propio nombre…
Más tarde adecua la realidad a su mundo de fantasía: los molinos son gigantes, los rebaños ejércitos, la bacía en un yelmo…
Durante la última salida son los demás los que alimentan y transforman la realidad para burlarse de él.
Llevados por esta pequeña reflexión podemos extraer dos conclusiones de los textos a los que hemos hecho referencia.
1º El hecho de que, nuestro caballero en una de sus primeras aventuras pierda la celada, hace que nuestro hidalgo sienta que no puede representar a los caballeros andantes, a falta de tal pieza en su vestir.
Cuando por causa de una lluvia inesperada, se encuentran con el barbero que va de una pobla-ción a otra y que se cubre la cabeza con la bacía, hace que el fulgor que ésta desprende le haga pensar, que está ante el objeto perseguido.
Si bien Sancho le quiere hacer ver que la visión le engaña, nuestro caballero no está dispuesto a transigir.
LA LIBERTAD JUNTO A LA JUSTICIA —El segundo eje sobre el que se afianza la obra es la libertad. Si la transformación del hidalgo en caballero andante puede atribuirse a un acto de locura, puede ser necesario que también lo fuera, a la necesidad de encontrar su propia identidad.
Este ideal de libertad refleja la fuerza del espíritu humano, en su lucha por construirse a sí mismo. Para ello nuestro personaje defiende su capacidad de iniciativa de pensamiento, iniciativa y acción. “La libertad Sancho, es uno de los preciosos dones que a los hombres les dieron los cielos;…”
Este ideal de libertad que el hidalgo expone es el mismo que durante el siglo XVIII asumirían los liberales europeos.
La libertad es la soberanía del individuo para decidir sin presiones ni condicionamientos, de-jándose llevar por su inteligencia y voluntad a regirse por sí mismo.
La justicia como elemento complementario de la libertad, lleva al hidalgo a concretar que el orden social no es una función de la autoridad, sino de los individuos que como los caballeros andantes, se echan sobre sus hombros la lucha contra la injusticia y libertad en el mundo que viven. Por eso toman a su cargo la defensa del más débil.
Bibliografía:
WIKIPENDIA
CENTRO VIRTUAL CERVANTES
MATERIALES DE LENGUA ORG.
WIKISOURCE
WWW.RELIGION Y CULTURA ORG.
WWW.WORLDCAT ORG.
Tres son los temas principales que a lo largo de la obra se entrecruzan constantemente, para mantener una unidad de sentido en toda la novela. La locura, la libertad y la justicia.
El primer eje temático es la locura y con ella da comienzo la obra. Don Alonso Quijano enloquece como consecuencia del exceso de lectura de novelas de caballería. Y la misma acabará cuando recupere al final de la novela su sentido de realidad.
En el capítulo XXI, el autor nos ofrece la narración de una de las aventuras que tiene durante su segunda salida. La misma consta de dos partes muy definidas. En la primera trata de la aventura del yelmo de Mambrino y en la segunda el diálogo que mantiene el caballero y su escudero acerca del rucio rodado.
A pesar del golpe psicológico, que supuso a don Quijote y al apaleado Sancho Panza, el final de la aventura de los batanes (capítulo XX), ambos personajes prosiguen su camino, mientras comentan lo sucedido.
Entretanto la lluvia les sorprende. Cervantes—Cide Hamete narra, que a lo lejos el caballero de la Triste Figura “descubrió un hombre a caballo, que llevaba sobre la cabeza un objeto que brillaba como si fuese oro…”
El autor omnisciente facilita al lector los datos básicos de la realidad. Lo primero es poner ante los ojos del lector, “una cosa que relumbra como si fuese oro”. La visualidad del relato nos conduce a observar un objeto que desconocemos pero que emite destello de color amarillo. Luminosidad, color, indeterminación de las formas, movimiento…
Es esta imagen la que provoca, el diálogo entre señor y criado.
“Si no me engaño –dice- viene hacia nosotros uno que trae puesto sobre su cabeza el yelmo de Mambrino, sobre el que ya hice el juramento que sabes”. Así el narrador enlaza esta aventura con la del vizcaíno, pues fue en ella cuando don Quijote perdiera la celada, que había traído de la aldea en su segunda salida.
La pérdida de ésta pieza escocerá a nuestro héroe lo que le lleva a hacer juramento de venganza (Cap. X). Su escudero intentará disuadirlo de tales propósitos.
Su señor sin embargo, insistirá en “hacer la vida que hizo el gran Marqués de Mantua, cuando juró en vengar la muerte de su sobrino Valdovinos” y así prometió “hasta tanto no consiga arrancar por la fuerza otra celada tan buena como ésta a algún caballero”.
En pocas palabras, el objetivo de don Quijote es hacerse con otra celada. Así que las frases que dirige a su escudero cuando ve a lo lejos “un objeto que relumbra”, tiene una alusión retrospectiva. Por su parte Sancho, con el recuerdo aún fresco de los palos recibidos “en los batanes” contesta de manera comedida a su señor, previniéndole de posibles engaños de los sentidos. Este comentario les lleva a iniciar una controversia.
“Dime ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro?”
En este punto se ha pasado “de hombre a caballo” a “caballero”. Así el caballo se tiñe de notas particulares de color. El escudero replica, que solo ve “un hombre sobre un asno pardo como el mío, que trae sobre la cabeza, una cosa que relumbra”.
Pero en lo que ambos coinciden, es que la montura a lomos de la que cabalga el hombre que ven a lo lejos es de color pardo, aunque el lenguaje usado para designar tal hecho sea distinto.
Y a don Quijote le es igual que sea asno o caballo, de lo que está seguro es, de que “la cosa que relumbra” es el yelmo de Mambrino y lo afirma categóricamente.
El caballero anuncia que se propone adueñarse del famoso yelmo. La impaciencia y la cólera dominan el ánimo de don Quijote de igual manera que le ocurriera en la aventura de los Moli nos.
¿Pero de dónde saca don Quijote eso del Yelmo de “Mambrino”?
Si bien no consta que el hidalgo aldeano hubiese leído “Orlando innamorato”, parece ser que si lo había hecho de la infame traducción del “El espejo de Caballería” (cap. VI)
En esta obra tenemos a uno de los grandes guerreros cristianos Ricardo Montalbán, que es quien está utilizando el yelmo de Mambrino. En su combate durante la invasión mahometana por parte del rey Gradasso, hace que el yelmo, que es encantado, salve la vida de Reinaldo. (Libro primo, canto IV, 82) Esto nos hace ver que don Quijote, tenía razones sobradas para pensar que el Yelmo se encontraba en España.
El yelmo es un objeto mito-poético creado por la fantasía del autor. Está hecho de imaginación pura, por lo que no puede pertenecer al orden de las cosas existentes, de las que llamamos “cosas reales” que se insertan en el tiempo.
Por lo tanto no es algo físico como una bacía. No es un cuerpo que ocupa el espacio. Todo parece conducir a una nueva acción, pero sin embargo no es así. El autor nos facilita una explicación del porqué en el horizonte ha aparecido un hombre con una cosa reluciente en la cabeza.
* Cuenta la historia del barbero y de su viaje a la aldea vecina.
* Un segundo punto es la introducción de la famosa bacía de azófar (latón) sin estos protagonistas el yelmo y la bacía no habría aventura.
La historieta está montada sobre la ley de causa y efecto, pero introduciendo lo fortuito. Así, que si no se hubiese dado comienzo la lluvia, el barbero no se habría puesto la bacía sobre la cabeza y don Quijote no le habría visto.
Una vez más, el azar contribuye a que las cosas sucedan de manera diferente a como hubiesen sucedido de imponerse las leyes estrictamente necesarias. Sancho tenía razón… estaba limpia y relumbraba.
El escudero para atacar a don Quijote le manifiesta “que éste, todas las cosas las veía con mucha facilidad y las acomodaba a sus desvaríos sobre la caballería y muchos pensamientos.br> El autor condena a su personaje, el mismo al que él había signado el papel de loco, como principio de su excéntrico comportamiento. Los hechos parecen darle la razón a Cervantes.
Don Quijote sin decir ni muste ni fuste se precipita a todo correr con su Rocinante hacia el barbero y con lanza en ristre le intimida a que le entregue de inmediato un objeto del cual, el barbero no tiene ni la más remota idea.
Cierto es, que en las historias de romances y caballeros, no faltaban las ocasiones en que un caballero atacara a otro sin que mediase palabra alguna. El barbero huye atemorizado ante aquel ataque abandonando la bacía.
Don Quijote ordena a Sancho, que alce el Yelmo (de Mambrino) El escudero obedece pero al levantar el objeto declara: “Por Dios que la Bacía es buena…”
Ante nuestros ojos ya no tenemos “la cosa que relumbra” sino la bacía del barbero, que su enemigo califica de Yelmo. Don Quijote se pone la bacía en la cabeza y nota que le queda grande y que falta para encajar la celada.
Otra desproporción: la cabeza del caballero era demasiado pequeña para el tamaño de la bacía. Pero esta desproporción encuentra respuesta rápida facilitada por su fantasía creadora. “Sin duda, que el pagano a cuya medida se forjó primero esta celada, debía tener grande la cabeza; y lo peor de ello es que falta la mitad”
A pesar de su imaginación mitificante, se observan componentes lógicos. Él trata de explicarse las contradicciones que le ofrece la “realidad” inclusive no recurre a sabios encantadores.
Sancho ante las palabras de su amo se ríe, pero acordándose de lo que ocurrió al final de la aventura de los batanes procede con suma discreción.
“Ríome de considerar la gran cabeza, que tenía el pagano dueño de este almete, que no semeja ser sino la bacía de barbero pintiparada”.
Respuesta diplomática, en la que se desliza de manera hábil el motivo de “la realidad”. Su señor contento por haber logrado su propósito se muestra dispuesto a transigir. Admite, que la mitad del “encantado yelmo” parece semejarse a una bacía de barbero. Pero, “sea lo que fuere, para mí que la conozco no hace al caso su transmutación…”
Don Quijote ha captado plenamente las intenciones de Sancho de jugar con los términos de ser y apariencia.
Pero el hidalgo, humanista y caballero, no hace al caso; que el Yelmo de Mambrino se trans-mute en una bacía de barbero, como Proteo se transmutaba en cualquier animal o cosa.
El orden del conocimiento se dirige a la esencia inmutable de las cosas. Punto de vista de Aristóteles cuyos orígenes pueden ser trasladados hasta Parménides.
Si hoy el Yelmo de Mambrino puede parecerse a una bacía de barbero, argumento que emplea Sancho, se trata de algo accidental, que no puede afectar a su esencia. El diálogo de los perso-najes se desvía hacia asuntos del pasado. La cuestión que late en el fondo resurge cuando Sancho le dice. “Pero dejando esto aparte, dígame vuestra merced que hacemos con este caballo rucio rodado, que parece un asno pardo…” Sin embargo, parece que Don Quijote no capta el tono irónico de su escudero o finge no haberlo captado. No se muestra interesado en la controversia. Tampoco le preocupa, que Sancho quiera trocar los arreos del rucio del barbero por lo pobres arreos del labrador.
¿Por qué es importante el Yelmo de Mambrino para don Quijote?
Reinaldo de Montalbán mata al rey moro Mambrino y gana su yelmo encantado. En su subconsciente Don Quijote actúa como paladín carolingio.
Para él, el yelmo posee credenciales caballerescas irreprochables, lo que hace más disparatada la identificación de una bacía de barbero con el yelmo.
Sancho que es ajeno a toda cultura literaria, recibe la orden de cogerla del suelo, que le lleva a comentar “de que esta bacía es buena” (I,”21, 225)
6 —LA LIBERTAD JUNTO A LA JUSTICIA
El segundo fragmento en cuestión es el capítulo XXII de la obra. En él se narra un episodio propio de la novela picaresca. DQ y Sancho se topan en su camino con doce criminales condenados a galeras.
A petición del caballero, éstos le exponen de forma irónica, las causas que les han conducido a tal situación. La ambigüedad, el lenguaje, los dobles sentidos de lo que le cuentan, hacen que don Quijote no entienda nada. Si ya a causa de su locura, malinterpreta las situaciones y circunstancias, aquí hace que la jerga que emplean los condenados, le hagan perder toda la perspectiva.
El discurso de don Quijote en esta situación le lleva a intentar entender, porque aquellos hombres han sido condenados y la pena que estos han de cumplir.
“Las penas —les dice— que vais a padecer no os dan mucho gusto y vais a ellas de mala gana…” Esto, que para él es una evidencia, resulta una perogrullada, ya que no hay ningún condenado que vaya a gusto y voluntariamente hacia la condena.
Luego enumera las posibles hipótesis sobre las causas de lo que comienza a pensar son una injusticia. —La falta de dinero, pocos favores recibidos, el juicio erróneo del juez…
Al hacer esta valoración Cervantes que ha sido víctima en varios juicios, incluidos los injustos, hace un análisis exhaustivo de la justicia: torturas, favores, dineros y los criterios de jueces poco dados a la humanidad.
Con todo ello acaba por tomar partido y convertirse en el juez de aquellos doce condenados. Ha encontrado la causa por la que está en este mundo: favorecer a los menesterosos y opresos.
Si bien le quedará demostrado que éstos lo eran por causa y no merecían el favor de ser liberados. Después de escucharlos se erige en juez y decide deben ser puestos en libertad. A pesar de las dificultades por entender los motivos por los que han sido condenados, Don Quijote expone sus conclusiones sobre el caso que le han presentado.
a) Los galeotes van forzados y se les ha privado de libertad.
b) Nadie puede privar de la libertad. Esta es el mayor bien de un hombre.
c) Con su condena se ha cometido una injusticia.
d) Don Quijote cree que su misión es atender a los desprotegidos y se erige en su defensor.
e) Por ello solicita sean puestos en libertad. Al serle negado por la justicia, la emprende contra los guardianes.
Sin embargo, cuando una vez liberados les ruega acudan a visitar a Dulcinea, éstos comienzan a tirarles piedras. El resultado que obtiene, ya que es despojado hasta de la ropa, es que se ha equivocado.
COMENTARIO FINAL
LA LOCURA —Cervantes usa la locura como un recurso novelesco, que la convierte en el primer eje temático de toda la obra. Si la idea original del autor es parodiar las novelas de caballería, nada mejor que un pobre hidalgo, que enloquece a causa del exceso de lectura de las mismas. Pero esta locura no se manifiesta de igual manera a lo largo de ella. Le acompañan ciertos matices. En la primera salida nuestro caballero desfigura la realidad: transforma las armas, el caballo, su propio nombre…
Más tarde adecua la realidad a su mundo de fantasía: los molinos son gigantes, los rebaños ejércitos, la bacía en un yelmo…
Durante la última salida son los demás los que alimentan y transforman la realidad para burlarse de él.
Llevados por esta pequeña reflexión podemos extraer dos conclusiones de los textos a los que hemos hecho referencia.
1º El hecho de que, nuestro caballero en una de sus primeras aventuras pierda la celada, hace que nuestro hidalgo sienta que no puede representar a los caballeros andantes, a falta de tal pieza en su vestir.
Cuando por causa de una lluvia inesperada, se encuentran con el barbero que va de una pobla-ción a otra y que se cubre la cabeza con la bacía, hace que el fulgor que ésta desprende le haga pensar, que está ante el objeto perseguido.
Si bien Sancho le quiere hacer ver que la visión le engaña, nuestro caballero no está dispuesto a transigir.
LA LIBERTAD JUNTO A LA JUSTICIA —El segundo eje sobre el que se afianza la obra es la libertad. Si la transformación del hidalgo en caballero andante puede atribuirse a un acto de locura, puede ser necesario que también lo fuera, a la necesidad de encontrar su propia identidad.
Este ideal de libertad refleja la fuerza del espíritu humano, en su lucha por construirse a sí mismo. Para ello nuestro personaje defiende su capacidad de iniciativa de pensamiento, iniciativa y acción. “La libertad Sancho, es uno de los preciosos dones que a los hombres les dieron los cielos;…”
Este ideal de libertad que el hidalgo expone es el mismo que durante el siglo XVIII asumirían los liberales europeos.
La libertad es la soberanía del individuo para decidir sin presiones ni condicionamientos, de-jándose llevar por su inteligencia y voluntad a regirse por sí mismo.
La justicia como elemento complementario de la libertad, lleva al hidalgo a concretar que el orden social no es una función de la autoridad, sino de los individuos que como los caballeros andantes, se echan sobre sus hombros la lucha contra la injusticia y libertad en el mundo que viven. Por eso toman a su cargo la defensa del más débil.
Bibliografía:
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LA EXTRAÑA VISIÓN DEL HIDALGO DE LA MANCHA 1ª PARTE
1 —INTRODUCCIÓN
Los fragmentos que conforman este trabajo (Capítulos XXI y XXII), pertenecen a la primera parte de la obra “El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.
Su autor, Miguel de Cervantes, pudo ver publicada la primera parte de la obra en el año 1605. La segunda aparecería publicada en 1615 con el título “El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” En todo su conjunto está considerada, como la obra más destacada de la literatura española y universal. La misma se encuadra en el género de las novelas de caballería que tanto éxito gozaban en aquella época y que, según Cervantes, tanto daño causaban a sus lectores. En ella el autor pretende efectuar una parodia de este género.
Aunque Cervantes vive en el renacimiento, la obra se publica a principio del siglo XVII dentro del denominado movimiento artístico del Barroco.
2 —RESUMEN DE LA OBRA
En ella se cuenta las aventuras del hidalgo Alonso Quijano, que por causa de la lectura de novelas de caballería, pierde la razón y decide convertirse en un caballero andante. Le ayuda en este viaje, su fiel escudero Sancho Panza.
Después de muchas aventuras y penurias, el caballero regresa a su aldea, donde poco antes de morir recupera la razón y se da cuenta del grave error cometido.
3 —PROPÓSITO DEL AUTOR
El Quijote es una obra divertida, rebosante de comicidad y humor, que lleva incorporado el ideal de todo escritor de instruir deleitando.
Su primera intención, y así lo expresó en vida Cervantes, era mostrar a los lectores de la época, los disparates que contenían las novelas de caballería.
El hidalgo de La Mancha se convierte en el hilo conductor, para ofrecer una parodia de dichas obras. El Quijote ofrece diferentes niveles de lectura: Se la puede considerar una obra de humor, una burla contra el idealismo humano, un canto a la libertad…
Desde el punto de vista general, es una completa lección de teoría y práctica literaria. Pero Cervantes no se conformaba con ello, y de una manera singular retrata a la sociedad de su tiempo en su transición al siglo XVII, con personajes de todas las clases sociales, profesiones y oficios, costumbres y creencias populares.
Los dos personajes principales: Don Quijote y Sancho Panza constituyen por sí mismos, una síntesis práctica del ser humano. Sancho con el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote se entrega en cuerpo y alma a la defensa de un ideal libremente asumido.
Más no por ello son dos personas contrarias, sino complementarias. Materialista e idealista a la vez, según las circunstancias.
4 —APROXIMACIÓN AL TEMA
El hilo conductor, que permite la existencia de todos los temas colaterales, es el choque que en la sociedad del hidalgo Alonso Quijano provoca, la resurrección del ideal de caballería andante, del que don Quijote hace bandera a lo largo de sus 126 capítulos.
a) EL AMOR
El mismo es contemplado desde dos vertientes; por un lado el que como sentimiento empuja a don Quijote a dedicar su vida al ideal de Dulcinea. Y por otra, como parte del argumento de las diferentes historias sentimentales que se narran en la novela.
b) LAS ARMAS
En su narración, Cervantes haciendo uso de una ironía peculiar, relata costumbres o hechos de difícil aceptación como si estos existieran en la realidad, situándolos en su tiempo. Sin embargo, cuando se refiere a la vida del caballero como una filosofía, se arma de seriedad.
c) EL LINAJE, LA FAMA Y LA HONRA
En la época de nuestro caballero, el honor se adquiría por nacimiento, pero don Quijote abre un nuevo camino: en su pensar existen dos tipos de linaje en el mundo.
El que se logra por nacimiento y el que se consigue a través de los propios hechos.
A diferencia de su señor, para Sancho y a pesar de creer también en la existencia de dos linajes, estos son muy diferentes: el tener y el no tener.
Según su visión, considera que se puede ascender socialmente. Que ser cristiano viejo y tener limpieza de sangre, le permitirá aspirar al gobierno de la Ínsula << yo cristiano viejo soy y para ser conde eso me basta>>
d) EN LO LITERARIO
La obra de Cervantes está llena de referencias literarias (autores, personajes literarios, etc…) en la que se distinguen los tres diálogos que tratan de los libros de caballería: la encuesta llevada a cabo por el cura y el barbero, las propias opiniones de Cervantes sobre este tipo de literatura y el diálogo entre el cura y el Canónigo sobre la misma cuestión.
También aparecen citas sobre el apócrifo de Avellaneda y la definición de poesía por parte del Quijote. Otros personajes que están relacionados con la literatura, como el escritor Ginés de Pasamonte, el Canónigo de Toledo o el primo que acompaña a nuestro caballero a la cueva de Montesinos.
Los fragmentos que conforman este trabajo (Capítulos XXI y XXII), pertenecen a la primera parte de la obra “El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.
Su autor, Miguel de Cervantes, pudo ver publicada la primera parte de la obra en el año 1605. La segunda aparecería publicada en 1615 con el título “El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” En todo su conjunto está considerada, como la obra más destacada de la literatura española y universal. La misma se encuadra en el género de las novelas de caballería que tanto éxito gozaban en aquella época y que, según Cervantes, tanto daño causaban a sus lectores. En ella el autor pretende efectuar una parodia de este género.
Aunque Cervantes vive en el renacimiento, la obra se publica a principio del siglo XVII dentro del denominado movimiento artístico del Barroco.
2 —RESUMEN DE LA OBRA
En ella se cuenta las aventuras del hidalgo Alonso Quijano, que por causa de la lectura de novelas de caballería, pierde la razón y decide convertirse en un caballero andante. Le ayuda en este viaje, su fiel escudero Sancho Panza.
Después de muchas aventuras y penurias, el caballero regresa a su aldea, donde poco antes de morir recupera la razón y se da cuenta del grave error cometido.
3 —PROPÓSITO DEL AUTOR
El Quijote es una obra divertida, rebosante de comicidad y humor, que lleva incorporado el ideal de todo escritor de instruir deleitando.
Su primera intención, y así lo expresó en vida Cervantes, era mostrar a los lectores de la época, los disparates que contenían las novelas de caballería.
El hidalgo de La Mancha se convierte en el hilo conductor, para ofrecer una parodia de dichas obras. El Quijote ofrece diferentes niveles de lectura: Se la puede considerar una obra de humor, una burla contra el idealismo humano, un canto a la libertad…
Desde el punto de vista general, es una completa lección de teoría y práctica literaria. Pero Cervantes no se conformaba con ello, y de una manera singular retrata a la sociedad de su tiempo en su transición al siglo XVII, con personajes de todas las clases sociales, profesiones y oficios, costumbres y creencias populares.
Los dos personajes principales: Don Quijote y Sancho Panza constituyen por sí mismos, una síntesis práctica del ser humano. Sancho con el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote se entrega en cuerpo y alma a la defensa de un ideal libremente asumido.
Más no por ello son dos personas contrarias, sino complementarias. Materialista e idealista a la vez, según las circunstancias.
4 —APROXIMACIÓN AL TEMA
El hilo conductor, que permite la existencia de todos los temas colaterales, es el choque que en la sociedad del hidalgo Alonso Quijano provoca, la resurrección del ideal de caballería andante, del que don Quijote hace bandera a lo largo de sus 126 capítulos.
a) EL AMOR
El mismo es contemplado desde dos vertientes; por un lado el que como sentimiento empuja a don Quijote a dedicar su vida al ideal de Dulcinea. Y por otra, como parte del argumento de las diferentes historias sentimentales que se narran en la novela.
b) LAS ARMAS
En su narración, Cervantes haciendo uso de una ironía peculiar, relata costumbres o hechos de difícil aceptación como si estos existieran en la realidad, situándolos en su tiempo. Sin embargo, cuando se refiere a la vida del caballero como una filosofía, se arma de seriedad.
c) EL LINAJE, LA FAMA Y LA HONRA
En la época de nuestro caballero, el honor se adquiría por nacimiento, pero don Quijote abre un nuevo camino: en su pensar existen dos tipos de linaje en el mundo.
El que se logra por nacimiento y el que se consigue a través de los propios hechos.
A diferencia de su señor, para Sancho y a pesar de creer también en la existencia de dos linajes, estos son muy diferentes: el tener y el no tener.
Según su visión, considera que se puede ascender socialmente. Que ser cristiano viejo y tener limpieza de sangre, le permitirá aspirar al gobierno de la Ínsula << yo cristiano viejo soy y para ser conde eso me basta>>
d) EN LO LITERARIO
La obra de Cervantes está llena de referencias literarias (autores, personajes literarios, etc…) en la que se distinguen los tres diálogos que tratan de los libros de caballería: la encuesta llevada a cabo por el cura y el barbero, las propias opiniones de Cervantes sobre este tipo de literatura y el diálogo entre el cura y el Canónigo sobre la misma cuestión.
También aparecen citas sobre el apócrifo de Avellaneda y la definición de poesía por parte del Quijote. Otros personajes que están relacionados con la literatura, como el escritor Ginés de Pasamonte, el Canónigo de Toledo o el primo que acompaña a nuestro caballero a la cueva de Montesinos.
jueves, 5 de noviembre de 2015
" EN EL JARDÍN OLVIDADO"
SINOPSIS
Conforman este trabajo, dos historias completamente diferentes.
"Un lugar en el paraíso", es una novela corta ambientada en la actualidad. El personaje central lleva una vida anodina, que tiene más de hartazgo que de satisfacción y comienza a perseguir un único anhelo. Huir para alcanzar el sueño de una vida mejor. No más rico, pero sí más feliz.
El nuevo Edén, no es un jardín llenos de árboles y frutos, sino el mar. Este con sus olas y el sonido de estas al romper en la playa, así como el olor de la salina y unas grandes playas llenas de palmerales, hará creer a nuestros protagonistas, que han llegado al nuevo Paraiso.
"El hijo del pecado" es una micro novela.
SU historia se remonta a los inicios del descubrimiento de Ámerica por Cristóbal Colón. Durante el siglo XVI se hicieron a la mar, conquistadores, marinos, comerciantes misioneros, soldados, fugitivos... con el objetivo de abrir nuevas rutas, obtener nuevos productos y conquistar nuevas tierra para la Corona. Dos misioneros son el eje de esta historia, que nos pone en situación.
Hombres jóvenes que para cumplir su misión se tenían que introducir en los poblados de los nativos. Vivían solos y su vida resultaba muy dura. Como hombres que eran sufrieron mil tentaciones, en las que algunos cayeron.
El día 17.11.2015 a las siete de la tarde tendrá lugar la presentación de mi última novela por la editorial Atlantis. El acto tendrá lugar en el Centro Cívico de la Sedeta, c/ Sicilia, 321 BARCELONA. ESTÁIS TODOS INVITADOS.
Conforman este trabajo, dos historias completamente diferentes.
"Un lugar en el paraíso", es una novela corta ambientada en la actualidad. El personaje central lleva una vida anodina, que tiene más de hartazgo que de satisfacción y comienza a perseguir un único anhelo. Huir para alcanzar el sueño de una vida mejor. No más rico, pero sí más feliz.
El nuevo Edén, no es un jardín llenos de árboles y frutos, sino el mar. Este con sus olas y el sonido de estas al romper en la playa, así como el olor de la salina y unas grandes playas llenas de palmerales, hará creer a nuestros protagonistas, que han llegado al nuevo Paraiso.
SU historia se remonta a los inicios del descubrimiento de Ámerica por Cristóbal Colón. Durante el siglo XVI se hicieron a la mar, conquistadores, marinos, comerciantes misioneros, soldados, fugitivos... con el objetivo de abrir nuevas rutas, obtener nuevos productos y conquistar nuevas tierra para la Corona. Dos misioneros son el eje de esta historia, que nos pone en situación.
Hombres jóvenes que para cumplir su misión se tenían que introducir en los poblados de los nativos. Vivían solos y su vida resultaba muy dura. Como hombres que eran sufrieron mil tentaciones, en las que algunos cayeron.
El día 17.11.2015 a las siete de la tarde tendrá lugar la presentación de mi última novela por la editorial Atlantis. El acto tendrá lugar en el Centro Cívico de la Sedeta, c/ Sicilia, 321 BARCELONA. ESTÁIS TODOS INVITADOS.
lunes, 6 de julio de 2015
RELIGIÓN Y POLITICA II
RELIGIÓN Y POLÍTICA II
En el anterior capítulo hemos visto la evolución que la Teología hace de su relación entre política y religión.
Desde la antigüedad se han distinguido dos hechos diferentes. Por un lado la Política como una teoría de la sociedad civil ordenada, cuyo objetivo es que ésta esté dirigida a obtener y facilitar el máximo bienestar o bien común a todos los seres humanos.
La Teología como doctrina de la Fe, está literalmente dedicada al “estudio de Dios”, término que ya fue usado por Platón en “La República”, para referirse al entendimiento de la naturaleza divina por medio de la razón. Para la Iglesia católica es una reflexión destinada a conocer y comprender la Fe, a partir de la razón.
El cristianismo por sí mismo no ha creado una doctrina política, pero si ha facilitado unos nuevos principios en los que ésta se ha inspirado e influido, sobre todo en aspectos sociales.
Durante años se ha relacionado la religión con la política. Y no es de extrañar, ya que en la poca helenística existía, una Teología en apoyo del estado.
En el Antiguo Testamento, particularmente en la época de los Profetas, vemos las disensiones que había entre religión (profeta) y el poder que representaban los diferentes reyes. Eran los primeros intentos por dejar aclarada la relación entre religión y política, aunque muchas veces en la práctica eso no fuese así.
Si leemos el Nuevo Testamento, tenemos el mejor ejemplo con el que marcar ésta separación, y son las palabras de Jesús (Dad al César lo que es…) Mc 12, 17. Jesús con esta frase, da una nueva dimensión a los deberes políticos respecto a los deberes religiosos.
Apoyados en sus palabras, la Iglesia intenta hacer frente al poder civil y temporal. Pedro y Pablo desarrollaron en sus cartas una catequesis sobre los deberes de los cristianos, frente a la autoridad pública.
Una vez que van desapareciendo de la escena los Apóstoles, se ve la necesidad de ir constituyendo una base común de las enseñanzas recibidas, para no caer en personalismos cuando se trate de explicar lo que es la verdadera doctrina. Fruto de estos criterios personales, ya aún en vida de ellos da lugar al Concilio de Jerusalén.
Constantino, máximo representante del poder de Roma, se mostró abiertamente protector de la nueva religión, por lo que los cristianos pasaron de ser perseguidos a una situación estable, lo que favoreció su expansión.
Este trato de favor recibido, permitió al emperador de turno convocar en algún caso y presidir en otros, diferentes Concilios. Esta unión Iglesia Estado, pronto hará sentir su pernicioso efecto. Constantino no acepta otra autoridad que no sea la suya y se anuncian medidas violentas por no obedecerle. Fruto de esa intervención imperial es el caso de Arrio, que expuso en un credo que negaba la deidad de Cristo; fue excomulgado por la autoridad de la Iglesia y por orden del emperador él y sus seguidores, fueron restaurados en la comunión eclesial.
En la época medieval, se ve la política como una dimensión de la moral. Pero no es hasta la guerra de los 30 años (1618-1648), que acaba con la paz de Westfalia cuando se adquiere la conciencia religiosa europeaz.
A partir de entonces comienza un proceso de secularización cultural, social y político que hizo posible la crítica a la religión, la libertad religiosa y a la deseada separación de religión y política.
Durante el siglo XIX algunos autores intentan una justificación teológica y ética, tanto de los cambios revolucionarios como de la restauración de las monarquías.
El Concilio Vaticano II ha afirmado la autonomía de la política como realidad terrenal (GS 36), su dependencia del orden moral (GS 74) y la trascendencia de la verdad evangélica, respecto a los sistemas políticos (GS76).
La Teología contemporánea bajo la influencia de la Ilustración, del idealismo Hegeliano y del marxismo, lleva a la política a asumir un papel radicalmente distinto; no se trata de una teología sectorial <> sino que la política es una dimensión de la Teología.
Durante los años 80, la Teología de la Liberación en sus formas más radicales,aparecería en algunos pueblos del continente sudamericano, como uno de los más urgentes desafíos para la Fe de la Iglesia. El problema residía, en que para vencer los problemas de las desigualdades, pobreza, justicia, había que desarrollar una lucha política, ya que las estructuras se consolidan mediante la política.
Todo ello se fue pudriendo a medida QUE LOS SISTEMAS DE GOBIERNO que la inspiraban (marxistas) al aplicar su ideología, producían una radical falta de libertad.
La actualidad la podríamos resumir, en el relativismo que envuelve la sociedad, y en la nueva forma de entender la religión, que se van desgranando por todo el mundo.
En el anterior capítulo hemos visto la evolución que la Teología hace de su relación entre política y religión.
Desde la antigüedad se han distinguido dos hechos diferentes. Por un lado la Política como una teoría de la sociedad civil ordenada, cuyo objetivo es que ésta esté dirigida a obtener y facilitar el máximo bienestar o bien común a todos los seres humanos.
La Teología como doctrina de la Fe, está literalmente dedicada al “estudio de Dios”, término que ya fue usado por Platón en “La República”, para referirse al entendimiento de la naturaleza divina por medio de la razón. Para la Iglesia católica es una reflexión destinada a conocer y comprender la Fe, a partir de la razón.
El cristianismo por sí mismo no ha creado una doctrina política, pero si ha facilitado unos nuevos principios en los que ésta se ha inspirado e influido, sobre todo en aspectos sociales.
Durante años se ha relacionado la religión con la política. Y no es de extrañar, ya que en la poca helenística existía, una Teología en apoyo del estado.
En el Antiguo Testamento, particularmente en la época de los Profetas, vemos las disensiones que había entre religión (profeta) y el poder que representaban los diferentes reyes. Eran los primeros intentos por dejar aclarada la relación entre religión y política, aunque muchas veces en la práctica eso no fuese así.
Si leemos el Nuevo Testamento, tenemos el mejor ejemplo con el que marcar ésta separación, y son las palabras de Jesús (Dad al César lo que es…) Mc 12, 17. Jesús con esta frase, da una nueva dimensión a los deberes políticos respecto a los deberes religiosos.
Apoyados en sus palabras, la Iglesia intenta hacer frente al poder civil y temporal. Pedro y Pablo desarrollaron en sus cartas una catequesis sobre los deberes de los cristianos, frente a la autoridad pública.
Una vez que van desapareciendo de la escena los Apóstoles, se ve la necesidad de ir constituyendo una base común de las enseñanzas recibidas, para no caer en personalismos cuando se trate de explicar lo que es la verdadera doctrina. Fruto de estos criterios personales, ya aún en vida de ellos da lugar al Concilio de Jerusalén.
Constantino, máximo representante del poder de Roma, se mostró abiertamente protector de la nueva religión, por lo que los cristianos pasaron de ser perseguidos a una situación estable, lo que favoreció su expansión.
Este trato de favor recibido, permitió al emperador de turno convocar en algún caso y presidir en otros, diferentes Concilios. Esta unión Iglesia Estado, pronto hará sentir su pernicioso efecto. Constantino no acepta otra autoridad que no sea la suya y se anuncian medidas violentas por no obedecerle. Fruto de esa intervención imperial es el caso de Arrio, que expuso en un credo que negaba la deidad de Cristo; fue excomulgado por la autoridad de la Iglesia y por orden del emperador él y sus seguidores, fueron restaurados en la comunión eclesial.
En la época medieval, se ve la política como una dimensión de la moral. Pero no es hasta la guerra de los 30 años (1618-1648), que acaba con la paz de Westfalia cuando se adquiere la conciencia religiosa europeaz.
A partir de entonces comienza un proceso de secularización cultural, social y político que hizo posible la crítica a la religión, la libertad religiosa y a la deseada separación de religión y política.
Durante el siglo XIX algunos autores intentan una justificación teológica y ética, tanto de los cambios revolucionarios como de la restauración de las monarquías.
El Concilio Vaticano II ha afirmado la autonomía de la política como realidad terrenal (GS 36), su dependencia del orden moral (GS 74) y la trascendencia de la verdad evangélica, respecto a los sistemas políticos (GS76).
La Teología contemporánea bajo la influencia de la Ilustración, del idealismo Hegeliano y del marxismo, lleva a la política a asumir un papel radicalmente distinto; no se trata de una teología sectorial <
Durante los años 80, la Teología de la Liberación en sus formas más radicales,aparecería en algunos pueblos del continente sudamericano, como uno de los más urgentes desafíos para la Fe de la Iglesia. El problema residía, en que para vencer los problemas de las desigualdades, pobreza, justicia, había que desarrollar una lucha política, ya que las estructuras se consolidan mediante la política.
Todo ello se fue pudriendo a medida QUE LOS SISTEMAS DE GOBIERNO que la inspiraban (marxistas) al aplicar su ideología, producían una radical falta de libertad.
La actualidad la podríamos resumir, en el relativismo que envuelve la sociedad, y en la nueva forma de entender la religión, que se van desgranando por todo el mundo.
viernes, 26 de junio de 2015
RELIGIÓN Y POLITICA I
EVOLUCIÓN DE LA SITUACIÓN POLÍTICA DEL MOMENTO —En la Palestina del siglo I y bajo la dominación romana, se produce el nacimiento de una nueva religión: EL CRISTIANISMO.
El territorio disfrutaba de una relativa estabilidad. Pero era una sociedad en la que existían numerosos grupos religiosos. El más rebelde de ellos, denominado “zelotas”, agrupaba en sus filas aquellos miembros del pueblo judío, que ansiaban una emancipación política mediante lo que hoy llamaríamos guerrilla urbana.
Pero a raíz de la primera guerra judía, desaparecieron de la escena grupos religiosos como los esenios o los saduceos, quedando vivas las corrientes religiosas de los fariseos y judeocristianos.
Estos últimos se encontraban cada vez más alejados del judaísmo, ante las novedades aportadas por Jesús. No será hasta el año 80 de la era, cuando los fariseos se deciden a expulsar a los judeocristianos de sus filas, prohibiéndoles su presencia en las sinagogas.
Lo dicho hasta ahora, revela que el cristianismo emerge dentro del judaísmo. Los primeros años de esa existencia, toman como parte de su enseñanza junto con las palabras de Jesús, las escrituras hebreas.
Esta situación ofrece ventajas al cristianismo. Éste al igual que el judaísmo, pretende subordinar a la religión, la vida entera del hombre. La afirmación de Jesús, de que él es el Mesías esperado, representa directamente el cumplimiento del judaísmo.
Otro aspecto a destacar es, que el judaísmo había elaborado un monoteísmo moral, claramente expresado y exigido sin ningún tipo de reticencias. Como desventajas y peligros, el judaísmo ofrecía al cristianismo la unión nacional con su piedad exteriorizada en las obras. Mientras, que en el cristianismo sus dos rasgos fundamentales son: la exigencia de interioridad y la universalidad.
Con la extensión de sus dominios, Roma y su entorno ofrecían a sus habitantes una religión alejada del sentido de la conciencia, pero a cambio exigían la aplicación de un culto externo.
Esta exigencia consistía en ofrecer sacrificios públicamente.
Con la llegada al poder del emperador Constantino (promotor de la concesión de la libertad de culto) el cristianismo inicia un camino de desarrollo, que se verá reforzado con el Edicto de Tesalónica.
Es a partir de ese momento, cuando en la vida de la Iglesia, se inicia un trabajo de reflexión con el propósito de hallar la formulación teológica y doctrinal de los principio de la fe cristiana.
En algunos casos esta formulación, es una respuesta a las desviaciones o herejías, que desde sus orígenes y en todas las épocas, están presentes entre sus miembros.
Entre las herejías principales de los primeros siglos encontramos:
Judaizantes- Grupo de cristianos que consideraba el cumplimiento de la ley judaica como condición para formar parte de la Iglesia.
Milenarismo- Defienden el retorno inmediato de Jesucristo.
Gnosticismo- La fe cristiana mezclada con las ideas filosóficas, platónica, pitagórica, etc…
Docetismo- Sostenían que Jesucristo había asumido un cuerpo aparente, por lo que la humanidad quedaba reducida a la apariencia.
Maniqueísmo- Mantienen la existencia de dos principios: el bien y el mal.
Los Concilios fueron el fórum para solucionar o discutir aquellos aspectos de la doctrina, que en función de unos u otros podían consistir en herejías o desviaciones.
En estos Concilios vemos que el poder político del momento, hace suyo el mismo por un interés en mantener la unidad del imperio.
El territorio disfrutaba de una relativa estabilidad. Pero era una sociedad en la que existían numerosos grupos religiosos. El más rebelde de ellos, denominado “zelotas”, agrupaba en sus filas aquellos miembros del pueblo judío, que ansiaban una emancipación política mediante lo que hoy llamaríamos guerrilla urbana.
Pero a raíz de la primera guerra judía, desaparecieron de la escena grupos religiosos como los esenios o los saduceos, quedando vivas las corrientes religiosas de los fariseos y judeocristianos.
Estos últimos se encontraban cada vez más alejados del judaísmo, ante las novedades aportadas por Jesús. No será hasta el año 80 de la era, cuando los fariseos se deciden a expulsar a los judeocristianos de sus filas, prohibiéndoles su presencia en las sinagogas.
Lo dicho hasta ahora, revela que el cristianismo emerge dentro del judaísmo. Los primeros años de esa existencia, toman como parte de su enseñanza junto con las palabras de Jesús, las escrituras hebreas.
Esta situación ofrece ventajas al cristianismo. Éste al igual que el judaísmo, pretende subordinar a la religión, la vida entera del hombre. La afirmación de Jesús, de que él es el Mesías esperado, representa directamente el cumplimiento del judaísmo.
Otro aspecto a destacar es, que el judaísmo había elaborado un monoteísmo moral, claramente expresado y exigido sin ningún tipo de reticencias. Como desventajas y peligros, el judaísmo ofrecía al cristianismo la unión nacional con su piedad exteriorizada en las obras. Mientras, que en el cristianismo sus dos rasgos fundamentales son: la exigencia de interioridad y la universalidad.
Con la extensión de sus dominios, Roma y su entorno ofrecían a sus habitantes una religión alejada del sentido de la conciencia, pero a cambio exigían la aplicación de un culto externo.
Esta exigencia consistía en ofrecer sacrificios públicamente.
Con la llegada al poder del emperador Constantino (promotor de la concesión de la libertad de culto) el cristianismo inicia un camino de desarrollo, que se verá reforzado con el Edicto de Tesalónica.
Es a partir de ese momento, cuando en la vida de la Iglesia, se inicia un trabajo de reflexión con el propósito de hallar la formulación teológica y doctrinal de los principio de la fe cristiana.
En algunos casos esta formulación, es una respuesta a las desviaciones o herejías, que desde sus orígenes y en todas las épocas, están presentes entre sus miembros.
Entre las herejías principales de los primeros siglos encontramos:
Judaizantes- Grupo de cristianos que consideraba el cumplimiento de la ley judaica como condición para formar parte de la Iglesia.
Milenarismo- Defienden el retorno inmediato de Jesucristo.
Gnosticismo- La fe cristiana mezclada con las ideas filosóficas, platónica, pitagórica, etc…
Docetismo- Sostenían que Jesucristo había asumido un cuerpo aparente, por lo que la humanidad quedaba reducida a la apariencia.
Maniqueísmo- Mantienen la existencia de dos principios: el bien y el mal.
Los Concilios fueron el fórum para solucionar o discutir aquellos aspectos de la doctrina, que en función de unos u otros podían consistir en herejías o desviaciones.
En estos Concilios vemos que el poder político del momento, hace suyo el mismo por un interés en mantener la unidad del imperio.
viernes, 19 de junio de 2015
CUADERNO DE RELIGIÓN, HISTORIA Y POLITICA
A continuación adjunto el índice e introducción y primer apartado de mi trabajo Religión,Historia y Política
ÍNDICE:
* INTRODUCCIÓN
* VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
* RELIGIÓN Y POLÍTICA I
* RELIGIÓN Y POLÍTICA II
* GUERRA DE LAS INVESTIDURAS
* EL MONACATO
CUADRO RESUMEN
* ANÁLISIS DE LA REGLA DE SAN BENITO
* EL CRISTIANISMO Y LOS PUEBLOS GERMÁNICOS
* LA REFORMA PROTESTANTE
* EDAD MEDIA Y RELIGIÓN
* anexo 1
* REFLEXIÓN FINAL
* CONCLUSIÓN
INTRODUCCIÓN
Siguiendo con la idea, ya expresada en algunos de mis escritos anteriores, de ir publicando poco a poco los diferentes trabajos efectuados durante mis estudios de Teología, hoy me permito afrontar de manera sintética, no sólo como era la vida de los primeros creyentes, antes y después del edicto de Tesalónica, sino una fotografía de parte de la Edad Media. Al hacerlo también contemplaremos, la relación existente entre la Religión y la política, la guerra de las investiduras, el nacimiento del monacato, aportación del cristianismo a la sociedad entre ellos a los pueblos germánicos, la reforma protestante etc.
VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Antes del edicto —No podemos evitar al hablar del cristianismo y de sus primeros seguidores, hacer una referencia a la situación que se vivía, en el lugar donde tiene origen su nacimiento. Palestina en el siglo I, es un cruce de caminos tanto por el número de culturas como de religiones existentes (judíos, griegos, romanos…).
A éstos hay que añadir los pueblos circundantes. La vida de los primeros cristianos, no fue nada fácil en su camino hacia la fe. Hemos de partir del hecho destacable, de que Jesús y sus seguidores fueron judíos y de que sus enseñanzas tomaron como base las escrituras hebreas. Inicialmente fueron considerados como un grupo o secta dentro del judaísmo. Participaban de la oración en el Templo y cumplían con algunas prescripciones judías.
El incipiente cristianismo continuó utilizando las escrituras judías, aceptando de hecho algunas doctrinas fundamentales del judaísmo, tales como el monoteísmo y la creencia en su deidad Yahveh, así como la creencia en un Mesías. Vemos señalado en el Nuevo Testamento, que aun así las enseñanzas de Jesús no fueron vistas con buenos ojos, por la mayoría de los líderes religiosos del momento.
Esto le llevó a ser denunciado por los mismos y conducido ante el Sanedrín. Acusado ante Pilatos de ser el Hijo Dios, fue condenado a sufrir muerte en la cruz. El núcleo inicial de creyentes eran judíos y según el libro de Los Hechos de los Apóstoles 1, 15 no eran más de 120. Si bien después de Pentecostés, alcanzaban la cifra de 3000 convertidos.
Estos seguidores que abrazaban la nueva doctrina, eran sólo judíos. (Hechos de los Apóstoles 2). Durante todo el siglo III, y a medida que trascendía la difusión de la doctrina, fue creciendo el número de éstos. Sin embargo, es a partir de la conversión del oficial romano Cornelio, cuando se llega a convertir en la religión dominante. Este oficial será considerado por la historia, como el primer gentil que aceptaba el cristianismo.
Sin embargo, pronto aparecen las primeras tensiones internas entre los Apóstoles y el grupo de familiares de Jesús, representados por Santiago (el llamado hermano de Jesús). Los motivos eran tanto de estructura como de finalidad. En la época de la primera guerra judía (año 62) Aniano Sumo Sacerdote del judaísmo, hizo prender a Santiago que regía la Iglesia de Jerusalén y le hizo ajusticiar. Con esta muerte la comunidad de Jerusalén desaparece.
Las comunidades creadas por Pablo son más abiertas y sin tantos vínculos con el mundo judío. Pero nuevamente surge el conflicto. Los primeros cristianos judíos piensan, que los que se incorporan a la doctrina deberían aceptar el resto de costumbres judías como la circuncisión. Llevada esta cuestión al Concilio de Jerusalén, la misma queda zanjada determinando, que la circuncisión no era un requisito para los nuevos convertidos. Durante el imperio romano las persecuciones fueron continuadas y si bien fueron diversas, su causa no siempre fue la misma. Destacan por su importancia, la gran persecución del año 250 durante el gobierno del emperador Decio y la última en el año 303 con Diocleciano. Las acusaciones que se les imputaba eran de toda índole.
De entre todas destacamos algunas:
* Eran seguidores del alguien que había sido condenado a muerte.
* No tenían altares dedicados a los dioses.
* No adoraban a ninguna divinidad imperial.
A partir del siglo IV (año 313) el emperador Constantino promulga el Edicto de Milán, por el que se concede la libertad de culto en todo el imperio. El emperador Teodosio I se encontró con un imperio dividido, con una profunda crisis económica y una pérdida de autoridad.
Ante esa situación procede a la promulgación del denominado “Edicto de Tesalónica” El Edicto —En el año 380, durante el mandato del emperador Niceno Teodosio I, se promulga dicho edicto. A través del mismo, el cristianismo pasa a ser la religión oficial del imperio. Por este acto, el emperador se convertía en el fundador de la Iglesia católica de Estado. A partir de esta nueva situación, son las religiones paganas las perseguidas, sus templos cerrados o destruidos. En el año 392 el cristianismo es declarado religión única y exclusiva, considerando cualquier otro culto como un delito de alta traición.
Después del Edicto —Esta nueva situación comportó una serie de ventajas e inconvenientes.
Ventajas:
* Su aceptación permite de forma más rápida la expansión del cristianismo, al no sufrir persecuciones.
* Con su reconocimiento la Iglesia obtiene un fuerte prestigio en la sociedad y en el poder civil.
* Los obispos se convierten en Magistrados de la sociedad romana.br> * Reforma del culto.
* Se obtiene una importante reforma de las costumbres (desaparece la crucifixión)
Inconvenientes:
* La libertad de la Iglesia queda condicionada por el poder civil. Hay una intromisión del poder civil en la vida de la Iglesia.
* Al incorporarse ésta en la estructura del poder, el clero se va separando de la comunidad
* El cristianismo se impone con métodos no siempre evangélicos.
* Se entra a formar parte de la comunidad a través del bautismo. Pero los motivos por los que se incorporan son variados y no sólo por la adhesión a la fe
A la Iglesia la proclamación del Edicto de Tesalónica y la oficialización del culto, no puede decirse que no le afectara. El emperador como máxima autoridad del imperio, incluyó el sacerdocio en el funcionariado del mismo, lo que en la práctica los situaba bajo su mandato.
En este período se generan fuertes tensiones entre la Iglesia y el Estado, fruto de ello es la excomunión que sufría el propio emperador en el año 390 y que fue decretada por San Ambrosio, tras la revuelta y posterior matanza en Tesalónica. La prohibición de que entrase en la Iglesia y una larga penitencia, fueron los hechos que motivaron, que en el año 392 se publicase el decreto que prohibía los sacrificios paganos. Una inmensa masa social se tuvo que adaptar a profesar una religión que no era demasiado acorde con las costumbres morales de su civilización.
Al amparo de este decreto se inicia una nueva represión contra la población pagana, que tiene su culmen con la destrucción de la biblioteca de Alejandría. Los hechos cuentan con la participación de Teófilo, patriarca de la ciudad. Este aumento de nuevos “fieles” provoca que el cristianismo deba salir de las catacumbas, para ofrecer una nueva imagen a un público nuevo.
Bibliografía:
Apuntes curso Teología
Historia del cristianismo Wikipedia
Edicto Tesalónica Wikipediabr> Artehistoria.com
ÍNDICE:
* INTRODUCCIÓN
* VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
* RELIGIÓN Y POLÍTICA I
* RELIGIÓN Y POLÍTICA II
* GUERRA DE LAS INVESTIDURAS
* EL MONACATO
CUADRO RESUMEN
* ANÁLISIS DE LA REGLA DE SAN BENITO
* EL CRISTIANISMO Y LOS PUEBLOS GERMÁNICOS
* LA REFORMA PROTESTANTE
* EDAD MEDIA Y RELIGIÓN
* anexo 1
* REFLEXIÓN FINAL
* CONCLUSIÓN
INTRODUCCIÓN
Siguiendo con la idea, ya expresada en algunos de mis escritos anteriores, de ir publicando poco a poco los diferentes trabajos efectuados durante mis estudios de Teología, hoy me permito afrontar de manera sintética, no sólo como era la vida de los primeros creyentes, antes y después del edicto de Tesalónica, sino una fotografía de parte de la Edad Media. Al hacerlo también contemplaremos, la relación existente entre la Religión y la política, la guerra de las investiduras, el nacimiento del monacato, aportación del cristianismo a la sociedad entre ellos a los pueblos germánicos, la reforma protestante etc.
VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Antes del edicto —No podemos evitar al hablar del cristianismo y de sus primeros seguidores, hacer una referencia a la situación que se vivía, en el lugar donde tiene origen su nacimiento. Palestina en el siglo I, es un cruce de caminos tanto por el número de culturas como de religiones existentes (judíos, griegos, romanos…).
A éstos hay que añadir los pueblos circundantes. La vida de los primeros cristianos, no fue nada fácil en su camino hacia la fe. Hemos de partir del hecho destacable, de que Jesús y sus seguidores fueron judíos y de que sus enseñanzas tomaron como base las escrituras hebreas. Inicialmente fueron considerados como un grupo o secta dentro del judaísmo. Participaban de la oración en el Templo y cumplían con algunas prescripciones judías.
El incipiente cristianismo continuó utilizando las escrituras judías, aceptando de hecho algunas doctrinas fundamentales del judaísmo, tales como el monoteísmo y la creencia en su deidad Yahveh, así como la creencia en un Mesías. Vemos señalado en el Nuevo Testamento, que aun así las enseñanzas de Jesús no fueron vistas con buenos ojos, por la mayoría de los líderes religiosos del momento.
Esto le llevó a ser denunciado por los mismos y conducido ante el Sanedrín. Acusado ante Pilatos de ser el Hijo Dios, fue condenado a sufrir muerte en la cruz. El núcleo inicial de creyentes eran judíos y según el libro de Los Hechos de los Apóstoles 1, 15 no eran más de 120. Si bien después de Pentecostés, alcanzaban la cifra de 3000 convertidos.
Estos seguidores que abrazaban la nueva doctrina, eran sólo judíos. (Hechos de los Apóstoles 2). Durante todo el siglo III, y a medida que trascendía la difusión de la doctrina, fue creciendo el número de éstos. Sin embargo, es a partir de la conversión del oficial romano Cornelio, cuando se llega a convertir en la religión dominante. Este oficial será considerado por la historia, como el primer gentil que aceptaba el cristianismo.
Sin embargo, pronto aparecen las primeras tensiones internas entre los Apóstoles y el grupo de familiares de Jesús, representados por Santiago (el llamado hermano de Jesús). Los motivos eran tanto de estructura como de finalidad. En la época de la primera guerra judía (año 62) Aniano Sumo Sacerdote del judaísmo, hizo prender a Santiago que regía la Iglesia de Jerusalén y le hizo ajusticiar. Con esta muerte la comunidad de Jerusalén desaparece.
Las comunidades creadas por Pablo son más abiertas y sin tantos vínculos con el mundo judío. Pero nuevamente surge el conflicto. Los primeros cristianos judíos piensan, que los que se incorporan a la doctrina deberían aceptar el resto de costumbres judías como la circuncisión. Llevada esta cuestión al Concilio de Jerusalén, la misma queda zanjada determinando, que la circuncisión no era un requisito para los nuevos convertidos. Durante el imperio romano las persecuciones fueron continuadas y si bien fueron diversas, su causa no siempre fue la misma. Destacan por su importancia, la gran persecución del año 250 durante el gobierno del emperador Decio y la última en el año 303 con Diocleciano. Las acusaciones que se les imputaba eran de toda índole.
De entre todas destacamos algunas:
* Eran seguidores del alguien que había sido condenado a muerte.
* No tenían altares dedicados a los dioses.
* No adoraban a ninguna divinidad imperial.
A partir del siglo IV (año 313) el emperador Constantino promulga el Edicto de Milán, por el que se concede la libertad de culto en todo el imperio. El emperador Teodosio I se encontró con un imperio dividido, con una profunda crisis económica y una pérdida de autoridad.
Ante esa situación procede a la promulgación del denominado “Edicto de Tesalónica” El Edicto —En el año 380, durante el mandato del emperador Niceno Teodosio I, se promulga dicho edicto. A través del mismo, el cristianismo pasa a ser la religión oficial del imperio. Por este acto, el emperador se convertía en el fundador de la Iglesia católica de Estado. A partir de esta nueva situación, son las religiones paganas las perseguidas, sus templos cerrados o destruidos. En el año 392 el cristianismo es declarado religión única y exclusiva, considerando cualquier otro culto como un delito de alta traición.
Después del Edicto —Esta nueva situación comportó una serie de ventajas e inconvenientes.
Ventajas:
* Su aceptación permite de forma más rápida la expansión del cristianismo, al no sufrir persecuciones.
* Con su reconocimiento la Iglesia obtiene un fuerte prestigio en la sociedad y en el poder civil.
* Los obispos se convierten en Magistrados de la sociedad romana.br> * Reforma del culto.
* Se obtiene una importante reforma de las costumbres (desaparece la crucifixión)
Inconvenientes:
* La libertad de la Iglesia queda condicionada por el poder civil. Hay una intromisión del poder civil en la vida de la Iglesia.
* Al incorporarse ésta en la estructura del poder, el clero se va separando de la comunidad
* El cristianismo se impone con métodos no siempre evangélicos.
* Se entra a formar parte de la comunidad a través del bautismo. Pero los motivos por los que se incorporan son variados y no sólo por la adhesión a la fe
A la Iglesia la proclamación del Edicto de Tesalónica y la oficialización del culto, no puede decirse que no le afectara. El emperador como máxima autoridad del imperio, incluyó el sacerdocio en el funcionariado del mismo, lo que en la práctica los situaba bajo su mandato.
En este período se generan fuertes tensiones entre la Iglesia y el Estado, fruto de ello es la excomunión que sufría el propio emperador en el año 390 y que fue decretada por San Ambrosio, tras la revuelta y posterior matanza en Tesalónica. La prohibición de que entrase en la Iglesia y una larga penitencia, fueron los hechos que motivaron, que en el año 392 se publicase el decreto que prohibía los sacrificios paganos. Una inmensa masa social se tuvo que adaptar a profesar una religión que no era demasiado acorde con las costumbres morales de su civilización.
Al amparo de este decreto se inicia una nueva represión contra la población pagana, que tiene su culmen con la destrucción de la biblioteca de Alejandría. Los hechos cuentan con la participación de Teófilo, patriarca de la ciudad. Este aumento de nuevos “fieles” provoca que el cristianismo deba salir de las catacumbas, para ofrecer una nueva imagen a un público nuevo.
Bibliografía:
Apuntes curso Teología
Historia del cristianismo Wikipedia
Edicto Tesalónica Wikipediabr> Artehistoria.com
lunes, 13 de abril de 2015
SINOPSIS SOBRE EL LIBRO :ÁLBUM DE HISTORIAS
A continuación os ofrezco la sinopsis del libro Álbum de Historias, de mi autoría. Si alguno de vosotros tiene interés en leer alguno de estos temas, al final de este escrito encontrará la fórmula para obtenerlo.
CUENTOS BREVES
SÓLO TÚ PUEDES ELEGIR (CARPE DIEN) —Este relato supone una pequeña
reflexión acerca de las realidades de la vida. Hemos de centrarnos en aquello
que es importante para cada uno de nosotros, prescindiendo de aquellas cosas
que aun siendo interesantes o nos satisfagan, nos apartan del objetivo.
EL ESPEJO ROTO —Es la historia de un desamor. Nuestro personaje
debe desplazarse para continuar su formación a New York. La interrupción de las
cartas y el mensaje de un amigo de que su novia ha contraído matrimonio, le
hunde en la desesperación. Hasta que su profesor en España reconduce la
situación llamándole la atención.
ENTRE LA SUERTE Y EL AZAR —La protagonista de este relato vive una
vida llena de dificultades y carente de todo reconocimiento por parte del
esposo. Su encuentro una mañana con un desposeído de todo (en lo físico y en lo
material), le hacen ser consciente de que ha de tomar las riendas de su vida.
NOCHE DE REYES —Es el cuento que muchos hemos vivido. Una enorme
ilusión por que los tres reyes o uno en particular se acuerde de nosotros en
esa noche mágica y nos haga llegar el regalo que anhelamos.
EL MILAGRO DE LA NAVIDAD —Es un duro cuento sobre la realidad de la
vida. Una infidelidad lleva a su protagonista a caer por una pendiente que le
lleva a la pobreza total. Sin embargo, la vida está dispuesta a compensarle
tiempo más tarde, con el encuentro de una nueva compañera dispuesta a dárselo
todo.
LA PRINCESA Y EL CAMPESINO —Es una tierna historia en la que un anciano
cuenta un cuento a sus nietas en el momento de llevarlas a dormir. Es la
posibilidad de ser útil a nuestros hijos y nietos la mejor medicina, para que
llegados a ese momento en que parece que todo se ha acabado, sirva para elevar
el estado de ánimo. Como en este cuento, el protagonista ve compensada en parte
la pérdida de la esposa por el cariño de la hija y nietas.
NOCHE DE PAZ… —La historia que contiene este relato no es única, ya
que ocurría en muchas ciudades de nuestro país durante la postguerra. Sin
embargo, para el autor forma parte de sus vivencias.
MUERTE EN PALACIO —Refleja el espíritu de aquellos tiempos, en los
que los amoríos, traiciones, crímenes, conjuras y un sinfín de hechos
conformaban toda una historia.
ÉL Y SUS DOBLES —Es un relato en el que prima la desesperanza. El
protagonista entra en una depresión que le lleva a ver que partes de sí mismo
le abandonan por causas diversas. Sólo al final la llegada de un paquete de
correos abre el camino a recuperar la esperanza.
JUEGOS NADA INFANTILES —Un duro relato sobre los abusos a menores.
Nuestra pequeña protagonista ve como lo que empieza por ser un juego, se
convierte en algo que viola su interior. El monstruo la abandona después de
abusar de ella y la niña opta por huir.
EL SUEÑO DE ALMA —Es una versión libre sobre el dios Eros y Alma su
enamorada.
LOS AMIGOS INVISIBLES —Hans es un niño, que se ve abocado a viajar
al extranjero con sus padres. Para ganarse la vida, todos salen al trabajo
dejando al pequeño solo. Así que no es de extrañar, que salga a jugar al jardín
que rodea la casa. Pero ocurre un hecho extraño. Una voz reclama su atención y
le dice que es un gnomo del bosque. La relación con ellos le hace comenzar a
trabajar el jardín limpiándolo. Por las noches sus amigos siembran de semillas
el lugar para que tengan alimentos. Sin embargo una fuerte tormenta da al
traste con esa relación.
MICRORELATOS
LA TÓRTOLA, EL NENÚFAR Y YO —Un canto al amor.
CORAZONES FORJADOS —El amor como la fuerza que todo lo puede.
EL POBRE DE ESPÍRITU —La falta de valor a enfrentarse con la vida.
CIEGO DE IRA —La locura le condujo al crimen.
PRUEBAS CONCLUYENTES —Crimen en la Curia romana.
PRIMERAS EVIDENCIAS —En la escena del crimen, dos hombres abrazados
como si fueran dos amantes. El comisario Carmona es el encargado de descubrir
quien ha sido el director de semejante escena.
EL INFORTUNIO —La protagonista de manera absurda sufre un resbalón
en el césped del jardín. Todo su enojo e irritación es por causa de que ahora
no podrá ante sus amigas contar otra cosa que no sea el desgraciado accidente.
Lo que lamenta es que con el solo obtendrá una mueca de compasión y no de
envidia.
¿TE ACUERDAS AMOR CÓMO NOS CONOCIMOS? —Nuevo canto al amor.
ATARDECER EN LA PLAYA —Canto al erotismo
EL PERSONAJE —Retrato de Napoleón y su locura.
SOMBRAS —Diálogo entre Cervantes y Miguel Delibes.
CUANDO SE SOBREPASA EL LÍMITE —Los efectos del alcohol llevan al
protagonista a confundir la sombra que proyecta con su mujer.
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HISTORIAS FERNANDO ARRANZ PLATON
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